Phineas Gage el desventurado

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Para llegar al momento fascinante que viven las neurociencias contemporáneas el hombre ha recorrido un largo camino de tanteos e hipótesis cuyos primeros pasos, se dieron en tiempos prehistóricos.
Durante la mayor parte de este tiempo la investigación cerebral se ha visto marcada por la dificultad de encontrar, como no resulta difícil de imaginar, sujetos para la experimentación; por eso mismo los investigadores debían conformarse con constatar trastornos en la conducta de ciertos individuos y, si había suerte, recurrir luego a la neuroanatomía posmortem para documentar las lesiones cerebrales que se suponía podían haber producido tales trastornos. Uno de los casos mejor documentados es el del desventurado Phineas Gage.Según nos cuenta Antonio Damasio, transcurría el verano de 1848 en Nueva Inglaterra. Gage, de 25 años de edad, trabaja para el Ferrocarril y está a cargo de una cuadrilla cuyo trabajo es tender la nueva línea férrea. Gage supervisa la voladura de roca dura y está perfectamente capacitado para ello. Mide un metro y sesenta y cinco centímetros, es fuerte y atlético y sus movimientos son veloces y precisos. Sus jefes dicen que es el hombre más eficiente y capaz a su servicio.
Para preparar las detonaciones o barrenos han de seguirse varios pasos de manera ordenada. En primer lugar, ha de perforarse un agujero en la roca. Después de rellenarlo hasta aproximadamente la mitad con pólvora explosiva, ha de insertarse una mecha y cubrirse la pólvora con arena. Después la arena ha de “atacarse”, o apisonarse, con una serie de golpes realizados mediante una vara de hierro. Finalmente, debe encenderse la mecha. Si todo va bien, la pólvora explotará en el interior de la roca. Nuestro hombre, que se ha hecho preparar un hierro según sus especificaciones es un virtuoso del tema.

Son las cuatro y media de una calurosa tarde. Gage acaba de poner pólvora y mecha en un agujero y le dice al hombre que lo ayuda que lo cubra con arena. Alguien lo llama desde atrás y Gage aparta la vista del barreno para mirar por encima de su hombro derecho, sólo durante un instante. Distraído, y antes de que su ayudante haya introducido la arena, Gage empieza a atacar directamente la pólvora con la barra de hierro. En un instante provoca chispas en la roca y la carga le explota en la cara. El hierro penetra por la mejilla izquierda de Gage, perfora la base del cráneo, atraviesa la parte frontal de su cráneo y sale a gran velocidad a través de la parte superior de la cabeza.

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La barra aterriza a más de 30 metros de distancia. Phineas Gage ha sido lanzado a tierra. Está aturdido, silencioso pero despierto.
No sólo sobrevivió al accidente sino que, con un poco de ayuda de sus hombres, salió por sí mismo de la carreta en la que lo trasladaron.
Sobrevivir a la explosión, ser capaz de hablar y andar y seguir siendo coherente inmediatamente después, todo ello es sorprendente. Pero igual de sorprendente fue el hecho de que Gage sobreviviera a las inevitables infecciones que se le extendieron en su herida. En menos de dos meses se considerará que Phineas Gage está curado. Recuperó su fuerza, podía sentir, oír y ver, y no tenía parálisis de extremidades o lengua. Había perdido visión en su ojo izquierdo, pero la visión del derecho era perfecta. Andaba de forma estable, utilizaba sus manos con destreza y no tenía dificultad aparente con el habla o el lenguaje. Sin embargo, su personalidad iba a sufrir un extraordinario giro. Si antes del accidente había tenido una mente equilibrada, ahora era irregular, irreverente, no mostraba la mayor deferencia para sus compañeros, se mostraba impaciente, obstinado, caprichoso e imaginaba muchos planes de acción futura que abandonaba antes de prepararlos…

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Algunas importantes conclusiones que se desprenden del estudio hecho por Hanna Damasio en 1992:

Primera: Una región crítica para la toma normal de decisiones, la región prefrontal ventromediana, resultó parcialmente lesionada en Gage.
Segunda: Aunque más o menos por la misma época del caso de Phineas Gage los neurólogos Paul Broca y Carl Werniche habían atraído la atención del mundo médico con sus estudios de pacientes neurológicos con lesiones cerebrales que les producían trastornos del lenguaje, era la primera vez que se ponía de manifiesto que algo tan cercano al alma humana como el juicio ético, o tan ligado a la cultura como la conducta social, pudieran depender de forma significativa de una región específica del cerebro.

4 comentarios »

  1. Emociones: perjudican o benefician - hiru.com said,

    Noviembre 17, 2008 @ 12:53 pm

    [...] utilizado por Antonio Damasio en su propia experiencia con un paciente. Dicho paciente posee una lesión prefrontal ventromediana, que le impide desarrollar el marcador somático. Por ello, una fría noche el paciente al salir de [...]

  2. hugo said,

    Septiembre 9, 2009 @ 1:40 am

    The strange case of
    Phineas Gage
    ZBIGNIEW KOTOWICZ
    ABSTRACT
    The 19th-century story of Phineas Gage is much quoted in neuroscientific
    literature as the first recorded case in which personality change
    (from polite and sociable to psychopathic) occurred after damage to the
    brain. In this article I contest this interpretation. From a close examination
    of the story of Gage I have come to conclude that first of all
    there was nothing psychopathic in Gage’s behavior and that changes in
    his life are more coherently explained by seeing them as his way of
    dealing with disfigurement that he suffered after the accident. This is
    not just a matter of reinterpreting a case. The way Gage has been
    presented and discussed in neuroscientific literature suggests that the
    new paradigm of neuroscientifically oriented psychiatry may lead to an
    erosion of clinical knowledge.
    Key words brain damage, clinical experience, disfigurement,
    neurosciences

  3. hugo said,

    Septiembre 9, 2009 @ 1:41 am

    no sigas dañando la dignidad de Phineas y continuando el mito

  4. Inteligencia Emocional » Emociones: perjudican o benefician said,

    Noviembre 5, 2009 @ 10:33 am

    [...] utilizado por Antonio Damasio en su propia experiencia con un paciente. Dicho paciente posee una lesión prefrontal ventromediana, que le impide desarrollar el marcador somático. Por ello, una fría noche el paciente al salir de [...]

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