Había una vez un niño que tenia un perro llamado Max. El niño fue al la playa con el perro como era la primera vez que iban a la playa ninguno de los dos sabía nadar muy bien.
Cuando llegaron a la playa, allí se encontraron a Tim y a Pat, dos de sus mejores amigos y decidieron jugar un partido de fútbol en la arena. Max se divertía intentando coger la pelota mientras los niños jugaban. También intentaba pillar a las olas, pero claro, nunca lo conseguía porque las olas subían y bajaban continuamente.
En lo mejor del partido, el niño hizo una chilena y con la mala suerte que el balón cayó en el mar. Max, no se lo pensó y corrió tras la pelota para poder cojerla pero había un problema: ¡No sabía nadar! Los niños no paraban de gritar: ¡Vuelve Max! Pero claro, el no sabía.
Al final, por suerte, todo quedó en un pequeño susto porque llegó una ola muy grande que lo arrastró hasta la orilla. Los niños corrieron a abrazar al perro y desde entonces decidieron que debían aprender a nadar para poder jugar tranquilos.
Harry