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El Concierto de Año Nuevo

La Orquesta Filarmónica de Viena es la protagonista del Concierto de Año Nuevo que se celebra anualmente el primer día del año. Desde el año nuevo de 1941, el concierto está dedicado a la familia de compositores Strauss: Johann Strauss, padre, Johann, Eduard y Joseph Strauss, hijos. En algunos conciertos se incluyen obras de compositores relacionados en vida con alguno de ellos, como Hellmesberger o Lanner. La Marcha es interpretada tradicionalmente fuera de programa y al final del concierto desde 1939, año en que se convirtió en un himno-protesta contra la anexión de Austria por las tropas de Hitler. Asimismo, es de obligada interpretación el vals del Danubio Azul, con un ballet en directo que lleva a los danzantes hasta la misma Sala Dorada. Fue en 1958 cuando se transmitió por primera vez por televisión y hoy en día llega a 70 países por vía televisiva y a 300 emisoras de radio. Radetsky

El concierto se celebra en la sede de la orquesta, en el Musikverein. Musikverein es el nombre que se le da al edificio de la Karlsplatz de Viena y a Asociación de Música de Viena (Wiener Musikverein) a la cual este edificio pertenece. Este famoso edificio fue construido en 1870 por el arquitecto danés Theophil Hansen y cuenta con dos salas de conciertos apreciadas en el mundo entero: la “Sala Dorada”, donde se celebra el Concierto de Año Nuevo (1641 localidades) y la Sala Brahms (595 localidades), restaurada en 1993.

La Sala Dorada o la Sala del sonido dorado, no es sólo impresionante por su arquitectura y sus techumbres del color por el que obtuvo su nombre, sino que su acústica es un logro sobresaliente. “No habría hecho falta que se inventara el micrófono”, escribió Hans Weigel en la celebración del primer centenario de esta sala. Puesto que todo esto ocurría décadas antes de que los técnicos en acústicas sistematizaran sus hallazgos, podemos decir que la acústica de esta sala es el resultado directo de una obra maestra de la arquitectura. A todo ello contribuye la forma rectangular de la sala y los elementos separadores de la estancia como balcones, el espacio vació que hay debajo del escenario de madera que crea una perfecta enorme caja de resonancia, así como los techos fabricados por completo en madera. Hoy por hoy, el Musikverein es una meca para los científicos del sonido.

Muchos directores de orquesta han cogido su batuta como son Carl Otto Nicolai (1842–1848), Carl Eckert (1854–1857), Felix Otto Dessoff (1860–1875), Wilhelm Jahn (1882–1883), Hans Richter (1883–1898), Gustav Mahler (1898–1901), Felix Weingartner (1908–1927), Wilhelm Furtwängler (1927–1930), Clemens KraussBruno Walter, Fritz Busch, Arturo Toscanini, Richard Strauss, Josef Krips, Wilhelm Furtwängler, Hans Knappertsbusch, Sir John Barbirolli, Erich Kleiber, Karl Böhm, Herbert von Karajan, Rafael Kubelik, George Szell, Carl Schuricht, Carlos Kleiber, Wolfgang Sawallisch, Carlo Maria Giulini, Leonard Bernstein, Seiji Ozawa, Claudio Abbado, Simon Rattle, James Levine, Zubin Mehta, Lorin Maazel, Mstislav Rostropóvich, André Previn, Giuseppe Sinopoli, Václav Neumann, Riccardo Muti, Georges Prêtre, Valeri Gergiev, Nikolaus Harnoncourt, Pierre Boulez, John Eliot Gardiner, Roger Norrington, Marcello Viotti, Christian Thielemann, Franz Welser-Möst, Daniele Gatti, Mariss Jansons, Simone Young, Gustavo Dudamel, Daniel Barenboim (1929–1933). Pero desde 1933 la orquesta sólo funciona con directores invitados para cada concierto, sea éste en Viena o en el extranjero:

Las peculiaridades alcanzan también a algunos de los instrumentos como los timbales (fabricado con piel de chivo y no con parches plásticos), las trompetas que tienen un sistema diferente de válvulas, la disposición de las cuerdas (violonchelos al centro y violines en ambos laterales con los contrabajos al fondo detrás de los metales), lo que retira a la percusión a las esquinas del fondo.

Muchos son los años de historia de esta orquesta desde que en 1842 Otto Nicolai formó la llamada Academia Filarmónica. Esta orquesta se ha destacado por ser independiente y tomar las decisiones por voto democrático de todos sus miembros, principios que todavía hoy conserva. Pero no es oro todo lo que reluce.

Por el contrario, el concepto centro-europa tiene aquí una expresión sorprendentemente racista y machista. Se asimila calidad y técnica a la composición étnica de la orquesta. Además a la orquesta también se la critica por machismo: la primera mujer que entró a formar parte de la orquesta lo hizo en 1997 después de 26 años de trabajo. La Orquesta Filarmónica de Viena fue obligada a aceptar mujeres en 1997 si quería seguir recibiendo subvenciones estatales, casi al mismo tiempo en que su gira por EEUU estuvo a punto de ser abortada por las protestas de grupos feministas norteamericanos. Otra organización, la Alianza de Mujeres en la música, que agrupa a músicos de 31 países, también se ha manifestado en contra.

Aunque la mayoría de orquestas recurre a las audiciones ciegas con el fin de obtener una máxima objetividad en la selección de sus integrantes (la primera en hacerlo fue la Sinfónica de Boston), resulta inverosímil que la orquesta rechace este procedimiento, dado su gran celo por la calidad técnica en sus interpretaciones. En marzo de 2003 el New York Times señala que la cuota de mujeres en la Orquesta Filarmónica de Viena es del 2% frente al 40% de la Orquesta Sinfónica de Nueva York. Más información

¿Ha servido el nuevo milenio para algo en la orquesta?. Otros vientos que parece ser que soplan aunque contradictorios. Pues mientras que en 2001 un violinista de ascendencia oriental entra en la orquesta, en noviembre de 2005 Simone Young se convierte en la primera mujer en dirigir esta orquesta, Zubin Mehta la ha dirigido también recientemente, así como Seiji Osawa, y este año hemos podido admirar al director argentino-español (aunque con pasaporte honorífico israelí y palestino) Daniel Baremboim, el portavoz de la orquesta en 2006 dice: “Mientras pensamos en cuotas, hacemos que lo mejor del arte pase de largo”. Además nuestro comentarista en el concierto, José Luis Pérez de Arteaga, nos ha comentado que hoy día son cinco las mujeres que forman parte de esta orquesta, lo que nos da una cuota de 1,9 (muy lejos de lo que aquí llamamos Ley de Paridad). Pero, que algo sea como es, no significa que esté bien. Hasta centro-europa debe rendirse a la evidencia.

Si alguien está interesado en asistir al concierto del próximo año( el precio de cuyas entradas oscila de 25 a 850 euros, aunque se llegan a pagar hasta 3000 en las reventas), tiene de plazo hasta el 23 de enero de 2009 aproximadamente (sí, sí de 2009) entrar en el sorteo de estas entradas desde la página web de la orquesta, www.wienerphilharmoniker.at) a la que llegan solicitudes del mundo entero. De hecho el público japonés está tan interesado y la demanda de entradas en general tan abultada que desde el 2008 se ofrece este concierto en dos sesiones, una el 31 de diciembre a la que llaman San Silvestre y otra el primero de enero o de Año Nuevo. El del próximo año será dirigido otra vez (lo hizo en 2008) por Georges Pêtre.

1 de Enero de 2009

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