Meditaciones de Franz Kafka
Bajo el título aparecen diez cuentos – más propiamente se les podría denominar parábolas -, rematados por esa Carta al padre, que es también un testamento impúdico del escritor checo. Sólo el desvergonzado escribe, decía Bernhard, y es cierto que Franz Kafka sostiene un cuerpo a cuerpo tenso y sin tregua con el padre, con un fin, el de llegar a la verdad que ha de facilitarles la vida y también la muerte.
Es la carta que todo hombre ha pensado, alguna vez, escribir a su padre: la diferencia física a favor del padre, fuerte y pletórico, la impotencia del niño, el desprecio por sus dudas ante el sexo, la imposición de una carrera, de la anulación de los compromisos matrimoniales, de la forma de practicar el judaísmo… Reales o ficticios todos los agravios del hijo referidos con meticulosidad y horror.


