Website Ribbon
Dirección de mail Pienso, luego escribo

Posts Tagged “glaciación”

No somos los humanos los únicos responsables de los cambios climáticos. Más bien, los cambios climáticos son la norma en el planeta. Pero a ciertas velocidades. Desde luego, sí somos responsables del rápido cambio que estamos empezando a experimentar.

Pero a largo plazo, nuestra influencia será muy pequeña. En el planeta quiero decir. Y a millones de años vista, quiero decir. Porque las grandes fuerzas geológicas son las responsables de cambios climáticos mucho mayores que los que nosotros podamos poner en marcha. Aunque suceden a una velocidad muy lenta. Esa es una buena pista para diferenciar la acción humana de la acción geológica.

Del poder de la geología para cambiar el clima me enteré hace ya tiempo. Pero en un artículo del Investigación y Ciencia de mayo de 1991 se me hizo muy evidente. Trataba de la influencia de la elevación de las grandes mesetas sobre el clima. Lo escribieron John E. Kutzbach y William F. Ruddiman. Desde entonces, su planteamiento se ha enriquecido. Sólo tienes que buscar sus nombres en la red y ver sus publicaciones. Así que su teoría sigue muy vigente hoy.

Dicen que hace 40 millones de años el mundo era más cálido y húmedo que hoy. Llovía más y en más sitios. Los hielos polares no existían o estaban muy reducidos. Escaseaban los desiertos. Pero en los últimos 15 millones de años ha ido desapareciendo ese marco, aunque persiste en zonas como el Sureste Asiático, Golfo de México, los trópicos, etc. Se han desarrollado climas más extremos en varias otras partes del planeta. Finalmente, hace 3 millones de años, la Tierra se enfrió tanto que empezaron a aparecer periódicamente glaciaciones. La historia reciente de la humanidad se ha desarrollado en el último, breve y benigno interglaciar.

¿Cuál ha sido la causa de tan fuerte enfriamiento y de la diversificación de la climatología? El aparente culpable es un fenómeno geológico: el levantamiento de grandes y elevadas mesetas en diversas partes del globo. Han generado cambios físicos y químicos de importancia en la atmósfera y su circulación.

Es verdad que ha habido cambios extraordinarios en los últimos 40 millones de años. El Atlántico se ha ensanchado a expensas del Pacífico. Los restos del Mar de Tethys ha menguado hasta que sólo quedan mínimos restos de él (mares Mediterráneo, Negro y Caspio). También han quedado expuestas muchas zonas continentales al secarse los poco profundos cuerpos de agua que los cubrían. Pero todo eso no ha podido, por sí sólo, alterar el clima tanto. Se necesita otro factor: el alzamiento de grandes mesetas.

Las dos mayores mesetas del mundo son el Tíbet y el Colorado. Su inicio, el momento en que empezaron a elevarse, hace 40 millones de años, coincide también con el inicio del cambio climático. El Tíbet es una región de más de dos millones de Km2 y se eleva de media 4,5 Km. El Himalaya se levanta como un estrecho parapeto en su borde meridional. Hace entre 5 y 10 millones de años, en esta zona de la tierra, la vegetación era esencialmente caducifolia. Hace más de 30, tropical. Hoy está formada por gramíneas y otras plantas bien adaptadas a la aridez. Su formación tiene como causa el choque de India con Asia. La mitad del alzamiento ha tenido lugar en los últimos 10 millones de años, aunque la India, desgajada de la Antártida, empezó a colisionar hace más de 40.

Por lo que se refiere a la meseta del Colorado es un abombamiento que se alza entre 1,5 y 2,5 Km en las proximidades de la Rocosas, y declina en una pendiente suave hasta llegar a sólo 300 m en la cuenca del Missouri. Su cronología coincide, a grandes rasgos, con la del Tíbet. También en los últimos 5 a 10 millones de años ha efectuado la mitad de su elevación. Se sabe porque, examinando los tipos de rocas sedimentarias, se comprueba que las velocidades de los ríos que la surcan han aumentado considerablemente.

Los modelos de ordenador demuestran que las altas mesetas condicionan de tres modos la circulación atmosférica general. Y de esos tres modos alteran el clima.

Corriente en chorro

Primero, bloquean la corriente en chorro, desviándola al hacer que rodee la meseta. La corriente en chorro es un fenómeno que se da en la alta atmósfera y consiste en un flujo de aire muy constante, siempre en dirección oeste-este. Le crean una curva, un meandro aéreo. Y la corriente en chorro, que es el camino que siguen las depresiones, las borrascas, las masas de aire frío cuando chocan con el aire cálido, se desvía. Por tanto, cambia los lugares por los que pasa, que son los lugares en los que llueve en las latiudes medias. Y, además, cambian la frecuencia de lluvias en esos lugares. Porque un año el chorro puede ser más fuerte y desviarse más y otro desviarse menos. Así, un año llevará las borrascas a unos lugares y otro a otros. Creando ciclos de sequía.

Corriente en chorro (sección)

Segundo, en verano el sol caldea las altas mesetas. Y el aire que hay en ellas. Que, al estar muy elevadas es un aire tenue, poco denso. Y muy fácil de calentar. Y de elevar. Al ascender el aire, se crea una pérdida de masa atmosférica (una baja presión local). El aire circundante tiende a rellenar el hueco dejado por el que se ha elevado. Por tanto fluye hacia zonas de baja presión. De este modo se originan los monzones estivales que humedecen el borde sureste de las mesetas. Sin embargo, en invierno predominan las condiciones opuestas. Hace frío. El aire frío no se eleva, sino que se hunde sobre las gélidas mesetas (están altas). Eso provoca alta presión. O lo que es lo mismo, que el aire, en vez de venir aquí, sale de aquí hacia otros lados. Este monzón invernal es más débil y seco que el estival y tiene dirección contraria.

Monzones

En tercer lugar, el efecto de las mesetas se manifiesta a larga distancia. Como en verano el aire asciende, en algún lugar tendrá que bajar. Conforme subió se fue enfriando y dejó agua, lluvia, por el camino. Pero ahora que va calentándose al bajar, no sólo no deja agua sino que la capta, la quita. Por tanto, los lugares donde este aire seco y cálido cae, son secos en verano. Así sucede sobre el Mediterráneo y Asia Central.

Estos efectos se han comprobado a lo largo de estos años en diversas simulaciones por ordenador. Verificadas con California, Nebraska, Dakota, Asia, etc. Y también se ha comprobado que esos tres efectos se han ido presentando en esos lugares a lo largo del tiempo. Estudiando los restos de polen fosilizado se ve como cambia la vegetación, de tropical a esteparia o incluso desértica. En las zonas al sureste de las grandes mesetas, como durante el verano entra aire del mar, cargado de lluvia, por el monzón, se han mantenido las condiciones de hace 40 millones de años. O incluso se han hecho más húmedas. Y la vegetación ha permanecido sin grandes variaciones. En Europa, el clima se volvió más frío al predominar vientos del NE, desapareciendo la vegetación subtropical excepto en reductos del suroeste ibérico. Y un efecto sorprendente es la oxigenación del Atlántico Norte. Los veranos más secos significan mayor evaporación, por lo que se salinizan sus aguas superficiales, que se hunden, por ser más pesadas, al ir hacia el norte. Y al hundirse, como son superficiales, y por tanto ricas en oxígeno, llevan este gas a profundidades importantes. Pero no sólo O2. También quita CO2, lo que refuerza que el clima se haga más frío, al quitarlo de la atmósfera y llevarlo al agua profunda. Por eso se iniciaron una secuencia de glaciaciones en cuanto las condiciones orbitales lo favorecieron. Y por eso se han formado muchas rocas sedimentarias a lo largo de los últimos 40 millones de años.

Por cierto, que los casquetes, al actuar como mesetas (son acumulaciones de hielo de varios kilómetros de grosor) aumentan el efecto de las otras grandes mesetas. El resultado es que el nivel del mar descendió 120 m, aumentando la erosión química de las rocas que antes estaban sumergidas. Y, con ello, retirando todavía más CO2. Creándose un círculo vicioso, retroalimentando el proceso.

Por tanto, estamos en un clima más frío y seco. Pero que se ha formado a lo largo de 40 millones de años. A lo mejor, nuestro vertido de gases invernadero termina revirtiendo la situación. Pero… ¿en 300 años de Revolución Industrial? ¿Más de 100.000 veces más rápido?

Etiquetas: , , , , , ,

Comments 1 Comentario »

La tectónica de placas tiene mucho que ver con el origen de las glaciaciones. Es necesario que haya algún continente en las regiones polares para que haya una glaciación. Pero no suficiente. Ha habido continentes en el polo durante el Cretácico y no había hielo. Había dinosaurios. Y plantas con flores. Pero no hielo.

Hace falta que el efecto invernadero esté disminuido. Que haya no demasiado CO2 en la atmósfera. Eso se puede lograr con erosión de silicatos. Te recuerdo que los silicatos son los minerales más abundantes de las rocas. Supongamos un silicato que lleva calcio. P.ej., uno que se llama wollastonita.

CaSiO3 + CO2 –> CaCO3 (calcita) + SiO2 (cuarzo)

Esta reacción química viene a decir que la erosión del agua de lluvia, cargada con CO2, termina por eliminar el CO2 atmosférico. Mucha erosión, poco CO2 atmosférico.

Otra manera de eliminar CO2 es con la fotosíntesis plactónica. Y cuando los organismos se mueren, caen al fondo y se depositan como petróleo. O con fotosíntesis en grandes bosques que se inundan, se entierran, y se convierten en carbón. De esa manera el CO2 se convierte en roca.

O también, el CO2 se puede disolver en el agua del mar. De donde es tomado por organismos que fabrican conchas. Incluso organismos microscópicos con conchas microscópicas. Pero son muchos. Y se van muriendo y caen al fondo. Y se convierten en roca caliza.

De todos estos modos se puede atrapar CO2.

También podría ocurrir una erupción volcánica. No una grande. Una muy grande. Miento. Una muy larga. Y más o menos grande. Que dure cientos de miles, incluso algún que otro millón de años. Se llaman erupciones volcánicas masivas. Llenan la atmósfera de partículas que la oscurecen. Es como si el Sol brillase menos.

O también puede suceder que realmente el Sol sea menos activo durante una temporada. Se han detectado épocas en las que las manchas solares (signo de actividad) casi desaparecen durante décadas. Es distinto del ciclo solar de 22 años, en el que hay 11 años de alta actividad y otros 11 de menos. No. Se trata de décadas de funcionamiento reducido. Se han llamado mínimos de Maunder.

Pero no basta para explicar las glaciaciones. Bueno, las glaciaciones sí. Pero no cómo acaban. Falta algo.

La idea la dio Milutin Milankovitch a mediados del siglo pasado (1941). Propuso que las glaciaciones se podían explicar, tanto su inicio como su finalización, a partir de variaciones en la órbita terrestre. Caben tres tipos de variaciones: alteraciones de la órbita (cambio de la excentricidad) y modificación en rotación (cambio de la inclinación del eje y de su dirección).

Alteraciones orbitales

¿Recuerdas lo que es una elipse? Pues la excentricidad es, más o menos, cuánto se diferencia una elipse de una circunferencia. La Tierra tiene una órbita casi circular (poca excentricidad). Ahora mismo. Pero esa forma puede variar. Ahora, entre el momento de más cercanía al Sol (perihelio, 4 de enero, 147,5 millones de kilómetros) y el de más lejanía (afelio, 4 de julio, 152,6 millones de kilómetros) hay una variación del 3,4%. Eso es poco. Incluso se va a reducir un poquito. La órbita de la Tierra está haciéndose, ahora mismo, más circular todavía. Pero luego, cuando llegue al mínimo, empezará a aumentar la diferencia en kilómetros entre perihelio y afelio. La órbita se hará más elíptica. Y eso puede tener consecuencias para las glaciaciones. Por sí solo no, pero combinado sí. Perihelio-Afelio

Excenricidad

Vamos a ver los otros dos movimientos antes de ir al tema de las consecuencias.

El eje de rotación puede variar. Puede hacerse más vertical o inclinarse más. No mucho, porque la Luna no le deja (¡por suerte!). Pero puede variar entre 22,1º a 24,5º. Luego vemos las consecuecias. A este movimiento se le llama nutación.

Nutación

Y por fin está la dirección hacia la que apunta. No siempre es la misma. Imagina la Tierra como un círculo. Píntale mentalmente el eje de rotación. Recuerda ponerlo algo inclinado, arriba hacia la derecha y abajo hacia la izquierda. Ahora imagina la Tierra como una esfera. Dejando quieta la esfera, haz mentalmente que el eje siga igual de inclinado, pero ahora arriba está hacia atrás y abajo hacia delante. Sigue y pasa arriba hacia la izquierda y abajo hacia la derecha. Sigue un poco más. Recuerda mover mentalmente sólo el eje, no la Tierra. ¿Hacia dónde apunta arriba? Hacia delante. Y abajo hacia atrás. Si continúas has llegado a la posición inicial. Pues cada 23.000 años eso es lo que hace el eje. Se llama precesión. También tiene consecuencias.

Precesión

Aquí los puedes ver los dos a la vez en un modelo.

Por favor, active Javascript y Flash para poder ver el vídeo Flash.

Vamos a por esas consecuencias.

La combinación de movimientos puede hacer que los veranos y los inviernos sean más cálidos o más fríos de la media. Así, cuanto mayor es la excentricidad, más calor hace en primavera y otoño y más frío en verano e invierno (la órbita se ha achatado). Cuando el eje está más inclinado, los veranos son más cálidos y los inviernos más fríos, cerca de los polos, que cuando está más vertical (a mayor inclinación, más rayos de Sol en verano y menos en invierno). Y la precesión puede hacer que el verano y el invierno sean más extremos en un hemisferio y más moderados en otro (el hemisferio que tenga el perihelio en invierno será más suave).

¿Qué desencadena una glaciación? Cada efecto, por separado, no puede poner en marcha una glaciación. Pero a veces, excentricidad, nutación y precesión se combinan para dar veranos especialmente fríos. ¿No es invierno? No. Los veranos. Si el verano es frío. Y eso pasa cada cierto tiempo. Cuando coinciden los tres ciclos. La excentricidad sigue un ciclo de unos 100.000 años. La nutación de 41.000. Y la precesión de unos 25.790. Es inevitable. Cada cierto tiempo dan veranos fríos.
Si la nieve se queda en verano, al menos una poca, refleja el Sol. Recuerda que es blanca. Casi como un espejo. Así, no sólo no se derrite, sino que hace que los rayos de luz vuelvan al espacio, en vez de calentar el planeta. Y el invierno siguiente, como se ha perdido calor, caerá más nieve. Que se quedará en verano, reflejando más Sol. Lo que enfriará el siguiente invierno.

Y no sólo caerá más nieve, sino que caerá un poco más lejos de los polos. Eso es un problema gravísimo. Porque el área de una esfera, cerca de los polos, es pequeña. Pero, conforme me voy alejando hacia el ecuador, hay cada vez más área. No es lo mismo tener nieve entre los 80º y 90º de latitud que entre los 70º y los 80º. Hay mucha más nieve en el segundo caso. Se ha puesto en marcha un mecanismo de retroalimentación que hace que nieve cada vez más lejos de los polos. Incluso hasta llegar muy cerca del ecuador.

¿Qué puede sacar al planeta de una edad de hielo? Una nueva combinación de los movimientos que provoque veranos especialmente calientes. Muchos de ellos.

A veces con esto es suficiente. Pero otras veces no basta. A veces se necesita una erupción volcánica. ¿Pero no habíamos dicho que una erupción velaba el Sol y enfriaba?. Sí. Pero también emite polvo a la atmósfera. Polvo oscuro. Polvo que, si cae en la nieve, la puede oscurecer. Y la nieve manchada de polvo se funde muy rápido bajo la acción de los rayos solares.

Holl?n

Algunas condiciones pueden hacer que la glaciación dure más de lo normal, una vez puesta en marcha. P.ej., si hay una corriente de agua cálida desde el ecuador hacia los polos, como es hoy la corriente del Golfo, la humedad, y por tanto la precipitación, la nieve, es alta. Pero también la lluvia, si mejoran las condiciones. Y la lluvia puede barrer la nieve muy rápido. Si no hay tanta humedad, la glaciación tarda más en ponerse en marcha, pero también más en retirarse.

Si prestas atención, este pequeño documental te lo explica muy bien. Digo lo de atención porque está en inglés. Pero es fácil de escuchar. ¡Creo!

Por favor, active Javascript y Flash para poder ver el vídeo Flash.

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Comments 8 Comentarios »

Para la primera generalizada de la que tenemos noticia, la Huroniana (esa de hace 2.300-2.400 millones de años) se ha descartado un origen volcánico (no hay rocas de ese tipo mezcladas con las tillitas, los típicos depósitos glaciares). Así que se le supone una relación con el CO2. En concreto, la existencia de un mecanismo generalizado de extracción de ese gas de la atmósfera. Podría tener que ver con el crecimiento explosivo de formas de vida fotosintéticas, que lo consumieran en grandes cantidades, pero esta hipótesis plantea la dificultad de que no ofrece un mecanismo de finalización, una vez puesta en marcha la glaciación, ni explica por qué no hay entre las tillitas los restos de rocas carbonatadas que deberían haber dejado esa gran cantidad de organismos fotosintéticos. También pudiera tener que ver con el rápido crecimiento de la litosfera continental que hay en esa época, y que deja más roca disponible para la meteorización química, la cual consume CO2.

Las glaciaciones Sturtian y Varanger suceden bastante después. Son de finales de Proteorozoico (760 a 700 y 620 a 550 millones de años). De hecho, caracterizan toda una época de la historia de la Tierra que ha venido a llamarse Criogeniano. Y eso porque afectan incluso a latitudes tropicales. Es decir, cubren casi toda la superficie terrestre. El planeta como una gigantesca bola de nieve.

Snowball earth

La persistencia de zonas tropicales marinas libres de hielo habría sido lo que habría permitido la permanencia de la vida en un entorno tan hostil.

Diversas causas podrían haber colaborado a la “bola de nieve”. Alteraciones de la órbita y del eje de rotación. Erupciones volcánicas. La ruptura del supercontinente de aquella época (llamado Rodinia) facilitaría mayores zonas de plataforma continental sumergida, el ambiente para la formación de depósitos de rocas calizas, las cuales atrapan mucho del CO2 atmosférico; pero luego, al haber menos superficie, habría existido menos erosión y el CO2 se volvería a acumular, con lo que el planeta saldría del atasco. Todas o algunas de ellas. No lo sabemos aún.

De todas formas, aunque estas hipótesis cuentan con datos que las avalan, están lejos de ser definitivas.

El cuaternario es otra época glacial. Estamos inmersos en una tendencia hacia el enfriamiento. Hasta ahora llevamos cuatro largos periodos glaciares , con interglaciares. Son Günz, Mindel, Riss y Würm (aunque en EE.UU los llaman Nebraskiensa, Kansaniense, Illinoisiense, Wiscosinense). De hace 1,5 a 1,3 millones de años, 900.000 a 700.000 años, 550.000 a 400.000 años y 80.000 a 10.000 años. Así, cada glaciación dura entre 100.000 y 200.000 años, y los interglaciares el doble.

La última, la de Würm, alcanzó su máximo hace 18.000 años.

Máximo de Würm
Vista desde el polo también impresiona mucho.

Visión polar del máximo de Würm

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

Comments 5 Comentarios »

¿Cómo se puede conocer cómo ha sido el clima del pasado? Hay datos en las rocas que lo permiten. Se llaman indicadores paleoclimáticos. Con la que está cayendo de cambio global, mejor será ir conociendo por qué estamos preocupados. Y una de las razones es que lo que está sucediendo no ha sido visto en esos indicadores paleoclimáticos. No a esta velocidad.

Los principales cambios climáticos que han dejado huella en el registro paleontológico se deben a fenómenos lentos: procesos de tectónica de placas relacionados con el tamaño de los continentes, su posición respecto a los polos, su agrupación o separación, su relación con las corrientes marinas, las cordilleras generadas en sus choques y su relación con los vientos, etc. También tienen que ver sucesos como el cambio en la inclinación del eje de rotación, o variaciones en la forma de la órbita de traslación. Todo ello muy lento.

Es verdad que pueden sobrevenir cambios rápidos que dejen huella en el clima. Erupciones volcánicas. O impactos meteoríticos. O alteraciones en la dinámica solar. Pero las erupciones volcánicas que de verdad cambian el clima, no que dejan mera huella, que lo cambian de verdad, duran algún que otro millón de años. Y el impacto meteorítico… Si nos vamos a comparar con eso, es que vamos mal. Y en cuanto a las alteraciones de la actividad solar, su impacto es menor que el de los otros factores. No es el protagonista. Un buen actor secundario sí, pero no el protagonista.
No. No hay huellas de cambios climáticos tan rápidos. No decimos intensidad, ojo. Rapidez.

¿De qué huellas estamos hablando?

De depósitos glaciares de la misma edad con una amplia distribución. De yacimientos de carbón, que indica abundante vegetación y clima generalizadamente húmedo. De dunas fósiles u otra clase de depósitos eólicos, propias de ambientes áridos o semiáridos (te recuerdo que la acción del viento se nota más cuando hay menos agua actuando). De rocas evaporíticas, propias también de climas áridos o semiáridos, pero con ocasionales precipitaciones torrenciales. De paleosuelos ricos en depósitos férricos, propios de ambientes oxidantes, exentos de agua. De lateritas y bauxitas, rocas y minerales que se forman cuando todo lo demás ha sido lavado por el agua que cae abundantemente en el suelo (es decir, formadas por los materiales más insolubles), lo que significa climas tropicales muy húmedos. De fósiles de corales, que apuntan a una elevada temperatura marina.

También se puede calcular la temperatura del agua del mar a partir del análisis de isótopos del oxígeno. Si el isótopo pesado 18O está en mayor cantidad de lo normal, es que hizo calor y se evaporó mucha agua (el isótopo ligero se evapora más y deja el pesado atrás). Si no, pues lo contrario.

Y se pueden verificar la presencia de determinados elementos en las rocas. Se trata de elementos químicos como Ca, Na y Sr, que se pierden rápidamente en cuanto hay meteorización por acción del agua. Cuanta más meteorización, mas pérdida de esos elementos, de modo que se puede calcular cuanta meteorización química hubo y, por tanto, cuánta humedad disponible, lo que da una idea del clima. Se llama parámetro CIA (del inglés “Chemical Index of Alteration”).

Con todos esos datos se ha establecido, más o menos, como fueron, a grandes rasgos, los climas del pasado. Y se ha observado que hay fuerte correlación con la cantidad de CO2 en la atmósfera. Parece que éste es el factor determinante.

Bueno. Si lo es, tocarlo no ha sido, desde luego, una buena idea.

Hay evidencias directas de que la Tierra queda afectada por glaciaciones durante, al menos, el 5-10% de su historia. La primera gran glaciación generalizada fue la Huroniana, hace 2.400-2.300 m.a. También hay un gran periodo de glaciaciones dentro del Neoproterozoico, que da nombre a una edad de la Tierra, el Criogénico, que va desde hace 850 a hace 630 m.a., con las grandes glaciaciones Sturtian y Varanger. Ya en el Paleozoico, se pueden observar diferentes glaciaciones en Gondwana conforme se sitúa en el polo sur en varias ocasiones (Ordovícico final, Carbonífero final y Pérmico inicial). La siguiente época de glaciaciones nos ha tocado en suerte: es el Cuaternario. ¡Qué gracioso el clima! 230 millones de años de tranquilidad y viene a ser ahora.

Respecto a la descripción de los paleoclimas, podemos decir que los indicadores sugieren que, durante el Arcaico, la atmósfera mostraba mayor efecto invernadero, con más CO2 y más CH4. Pero esa era una época de atmósfera primitiva, la que no tenía oxígeno. Una pista de que el planeta era más cálido lo dan unas rocas muy típicas de aquella época, que hoy no existen, llamadas formaciones de hierro bandeado (en inglés, BIF). Se trata de depósitos acuáticos muy finos de hierro, formando láminas. Para que se depositen las láminas en el agua, y no se alteren, debe haber poco oleaje. Para que haya poco oleaje debe haber poco viento. Para que haya poco viento, los polos no deben estar muy fríos ni el ecuador excesivamente caliente (un planeta con pocas diferencias). Además, como junto con las BIF también aparecen estromatolitos y depósitos calizos, eso sugiere que el clima era cálido.

Bueno, así trabajan los geólogos. Se trata de una tarea de detectives.

En el Proterozoico sí que existen estos mismos rasgos, pero alternados con suelos con abundante hierro rojo (si hay mucha humedad el color del hierro pasa a azul, luego había poca) y depósitos eólicos. Todo ello indica que el clima osciló entre épocas más frías y más secas, y otras más húmedas y más cálidas. De todos modos, el CIA (del que te hablé antes) es muy elevado para todo el Arcaico.

De todos los cambios climáticos, los que más llaman la atención son las diversas glaciaciones. Especialmente la Huroniana, la Sturtian y la Varanger. Las dos últimas son muy llamativas. Ya lo verás.

Del Fanerozoico tenemos muchos más datos. Y estos hablan de alternancia. Con periodos secos y fríos, y otros más cálidos y húmedos. La mayor parte del Paleozoico, cálido, para entrar en oscilaciones notables al final. En cambi, en el Mesozoico, lo más frecuente es que el clima sea cálido. Y seco en sus inicios, tendiendo a mucho más húmedo hacia el final (Cretácico). El Terciario es una edad de enfriamiento. Y el Cuaternario se caracteriza por amplias glaciaciones punteadas por periodos interglaciares más breves.

Parece un contrasentido preocuparse por un calentamiento global en medio de una edad de glaciación. Lo que se teme, realmente, es la velocidad a la que ocurren los cambios. No hay precedente.

Así las cosas, nos tienen que llamar la atención las glaciaciones. Mañana las continúo. Lo prometo.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Comments 6 Comentarios »