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Posts Tagged “Big Bang”

Vía Boing-boing me entero de un estupendo (por bien contado y por brevemente contado) vídeo sobre el Big Bang.

No hay mucho que decir de este vídeo. Sólo que me pareció muy sencillo, tanto lo que explica como el inglés que usa. Si prestas un poco de atención, seguro que pillas bastantes cosas (no hace falta entender todo para enterarse de qué va algo, el inglés que necesitas no es el inglés de las clases de inglés, en el que todo ha de ser traducido; aquí basta con comprender).

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¿Lo esencial? Que el Big Bang no es algo que pasó en algún sitio o hace algún tiempo. Antes del Big Bang no sabemos qué había. Pero desde luego, sí sabemos que no existía ni nuestro espacio, ni nuestro tiempo, ni nuestra materia ni nuestra energía. Todo eso se creo en el Big Bang. Por tanto, no es algo que pasó en un sitio o hace un tiempo porque antes de él no existían espacio y tiempo como los que tenemos. Todo lo que vemos hoy, se creó con el Big Bang.

¿Cómo es nuestro mundo? Realmente no lo sabemos. No sabemos si hay más Universos, y, si los hay, si están hechos de espacio, tiempo, materia y energía como nosotros. No sabemos si nos influyen y nosotros a ellos. Pero intentamos avanzar. Intentamos crear instrumentos que nos permitan mirar más allá (en esto, las matemáticas son más poderosas que los telescopios). Estamos atascados, en realidad. Hay problemas para conocer más y hay veces que descubrimos algo sorprendente y tenemos que cambiar todo lo que creíamos que sabíamos.

Así es la ciencia…

Pero entre tanto, sí que hay cosas que hemos aprendido. Qué es una estrella y cómo nacen y mueren, qué es una galaxia, cómo se distribuyen las galaxias por el Universo, cómo se comporta la luz, de qué partes están hechos los átomos y de qué están hechas esas partes (quarks), cuándo se crearon…

No está mal para un cerebro como el nuestro, diseñado para sobrevivir en la sabana, el lugar de las especies de las que descendemos.

En realidad…

En realidad, pensándolo bien… ¡Qué bestia es haber llegado a un punto en el que podemos contar lo que sabemos y lo que no sabemos del Universo en dos minutos y medio!

Mucho camino para llegar ahí…

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Hoy es fácil pensar en átomos, trocitos de materia. Esa idea se ha impuesto en el saber colectivo. Prácticamente cualquiera los conoce. Es una idea vieja, pero la ciencia creada para tratarlos, comprenderlos, es reciente, es del siglo XX. Es la mecánica cuántica.

¿Está hecho el espacio de trocitos, como la materia? ¿Existen los átomos de espacio?

Hay científicos, como Martin Bojowald, que piensan que sí, y que exploran las consecuencias. Para empezar, han calculado el tamaño de los trocitos de espacio, de los átomos de espacio. Unos 10-35cm. Terriblemente pequeño. Pon un cero. Luego una coma. Luego 35 ceros. Finalmente un 1. O si quieres, toma un centrímetro y divídelo en 10. Una de esas partes, divídela en 10. Y así 35 veces. Terriblemente pequeño. Lo más pequeño que hemos logrado explorar es 10-18cm. Nos falta una barbaridad.

Pensarás que estamos a mitad de camino. Ni hablar. Porque el 18 no es una base, sino un exponente. Estamos hablando de potencias. Verás, si digo 107 y lo comparo con 108, no he aumentado una unidad, sino que lo he hecho diez veces más grande. Si digo 109, lo he hecho cien veces más grande. Si el exponente es negativo, ya no hablo de más grande, sino de más pequeño. Si comparo 10-18 y 10-35, resulta que lo segundo es 100.000.000.000.000.000 veces menor. Cien mil billones de veces menor. Para que te hagas una idea, es como si quisiéramos ir al planeta Neptuno y hubiéramos avanzado medio milímetro. Así de lejos estamos de tocar los átomos del espacio, si es que existen.

La mayor consecuencia de que el espacio y el tiempo estén hechos de átomos sería que cambiaríamos de forma de pensar acerca del Big Bang. Esa teoría que dice que creemos que hubo un tiempo en que todo estuvo reunido en un punto. Todo junto. Lo que conocemos (materia, espacio y tiempo), y probablemente cosas que no conocemos (energía oscura y materia oscura, de las que te contaré algo otro día). En un punto muy pequeño. Y a partir de ahí, todo se expandió. El espacio y el tiempo se desplegaron y la materia ocupó más sitio y cambió.

¿Y a ti qué? Verás, si el espacio está tan vacío como lo está hoy la gravedad es una fuerza atractiva. Las cosas se caen, los planetas se trasladan alrededor de una estrella… Pero si el espacio está muy lleno, muy denso, con tanta cosa apretada en ese punto inicial, y realmente está hecho de átomos… Si todo eso ocurre, entonces, y sólo entonces…

¡La gravedad es una fuerza repulsiva!

Que hace que la materia se aleje. Que no quepa en algo tan pequeño. Y que lo arrastre hacia fuera, que lo expanda. Una gravedad negativa como motor del Big Bang. Explicaría tambien lo que se llama etapa inflacionaria tras el Big Bang. Una época en la que el universo se infló muy rápido. Mucho más de lo que lo hace hoy. Y explicaría porque se frenó la inflación. Porque el espacio se quedó tan vacío, al expandirse tanto, que la gravedad pasó de negativa a positiva.

Pero eso sólo es cierto si realmente existen átomos de espacio. Átomos de espacio en los que cabe cierta cantidad de materia, cierta cantidad de energía. Pero no más de un tope. Que es lo que dice la Teoría de Gravedad Cuántica.

Tomado de einsteins-theory-of-relativity-4engineers.com/quantum-cosmology.html

¿De dónde vino ese punto lleno de todo? Aquí las matemáticas ya no pueden ayudar. No todavía. O a lo mejor nunca. Pudiera proceder de otro universo anterior al nuestro, que colapsó. Es una bonita historia. En vez de Big Bang (Gran Explosión), se llamaría Big Bounce (Gran Rebote). Lo que ocurre es que no lo podemos comprobrar. No deja de ser una especulación.

¿Pero desde cuando eso frena a los físicos? La especulación, trasladada a las matemáticas es la que nos ha traído hasta aquí. Y la que nos puede llevar más lejos, a saber de dónde venimos y a dónde vamos.

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Lo primero, contar algo de este blog. Lo escribo mientras aprendo. Y así lo uso como memoria. Y espero que a ti te sirva también. Porque soy un tipo muy normalito. Y si me ha gustado o impresionado una idea, seguro que a miles también. En el fondo, ese es el concepto motor de este blog. No es sólo de apoyo a las clases, o para los alumnos. Es para comunicar qué aprendo. A vosotros y a mí mismo.

Pues hay una idea que me ha llamado mucho la atención. Desde hace tiempo. El antes del origen del cosmos. Y el por qué de ese origen.

Parte de esa respuesta está en Investigación y Ciencia de enero de 2008. Y tiene que ver con Ciencias Naturales, claro está. Pero jamás, jamás, la verás aparecer por clase. Es un tema que sólo damos muy de refilón, en algún momento de 1º de ESO y de 1º de Bachillerato: cosmología. Y el refilón es cuando decimos Big Bang. Que es el cómo. Pero hay mucho detrás del Big Bang. Literalmente. Detrás. Y antes.

O no. Porque todo lo que podemos hacer al respecto es especular. Pero no especular en el sentido al que estamos acostumbrados en el vocabulario de todos los días. Cuando un cosmólogo especula, tiende a hacer cosas muy serias. Parte de un “¿Y si fuera así?”. Sigue con unas matemáticas de impresión. Y si le salen resultados medianamente serios dice un “Pues va a ser que pudiera ser”.

Vale. A cualquier científico se le puede ir la pinza. Como cuenta de modo muy bonito Miguel Ángel Sabadell en Público. O creerse lo que ha descubierto más allá de lo que es sano y saludable, más allá de su ámbito de aplicación. Como explica muy bien, en su blog Ecos del futuro (¡qué buenos ratos paso leyéndolo!) Pedro J. Hernández.

Pero pongamos que alguien que publica en Investigación y Ciencia, revista por invitación, no es un don nadie. Desde luego no lo son Cliff Burgess o Fernando Quevedo.

Así que vamos a mirar sus ideas. Te cuento. Tú ten calma. Porque te voy a contar cosas raras.

¿Te parece pequeñito un Universo de 46.000 años luz de radio? Así es el nuestro. Pues posiblemente sea sólo una pequeña parte de algo más, mucho más grande. Llamado Multiverso. Que engloba muchos universos individuales, separados del nuestro, pero que pueden influirnos. La idea de que el Multiverso pueda existir, de que haya más dimensiones aparte de las tres espaciales que nos son familiares, procede de una teoría, llamada Teoría de Cuerdas.

La Teoría de Cuerdas es una construcción matemática que intenta unificar las leyes que gobiernan lo que sucede en el mundo subatómico (Mecánica Cuántica) con las que gobiernan lo macroscópico (Relatividad General). Que, por ahora, son incompatibles entre sí. Eso es algo que trae de cabeza a los físicos. ¿Cómo pueden ser ciertos, a la vez, resultados contradictorios, pero ambos válidos? Es una vieja aspiración de la ciencia que todos los fenómenos físicos se puedan explicar con las mismas ecuaciones, con el mismo lenguaje matemático. Algo así como explicar muchos fenómenos con un mismo hecho. Algo así como explicar calor, temperatura, presión, reacción química, etc., mediante el mismo fenómeno: choque de moléculas.

A esta aspiración se le llama Teoría del Todo. Lo que no está claro es que se pueda lograr.

Sin embargo, se ha avanzado en esta línea. En el siglo XIX se logró explicar, mediante las mismas ecuaciones, la electricidad y el magnetismo. Y luego, en 1968, se incluyeron otras dos fuerzas, la nuclear fuerte y la nuclear débil, que tienen lugar sólo en el núcleo de los átomos. La mecánica cuántica fue el marco matemático que lo consiguió. Pero nunca se ha logrado incluir en esas ecuaciones a la gravedad. Que tiene las suyas propias: se llaman Relatividad General. Y que, a su vez, nunca han servido para explicar electricidad, magnetismo, fuerza nuclear fuerte y fuerza nuclear débil.

Pero estamos atascados. Desde 1968.

Bueno, atascados no. Se han hecho muchos avances teóricos. El más prometedor la Teoría de Cuerdas. Que tiene unas ecuaciones que prometen unificar todo, como ya te dije. Pero que complican el mundo enormemente. Convierten nuestro universo en una cosa muy rara. Y tiene el inconveniente de que no se puede comprobar experimentalmente. No ha producido predicciones verificables. Todavía.

La Teoría de Cuerdas se acerca a la Unificación, a un mismo sistema de ecuaciones para gravedad y las demás fuerzas. Siempre que se haga una “pequeña” operación matemática. Meter más dimensiones en nuestro mundo. Además de largo, ancho y alto. Es inútil. No intentes imaginarlo. Marea. Es como tratar de observar la habitación en la que estás desde todos los puntos de vista a la vez. Y eso sólo para la primera dimensión adicional. La Teoría de Cuerdas mete un total de 9 (6 más). A la que hay que añadir el tiempo. Total final, 10 dimensiones. De 6 de ellas no tenemos ni idea.

¡¡¡Uf!!! :(

Que el Universo nos parezca tan raro es normal. Nuestro cerebro está preparado para habérselas con fenómenos propios de la sabana africana, donde prosperaron nuestros ancestros. No deja de ser increíble que con esa herramienta hayamos llegado donde hemos llegado. Pero también tiene limitaciones. Nos cuesta entender lo que no vemos. Para eso tenemos los experimentos y las matemáticas. Hay que poner a prueba una teoría tan rara.

Pero mientras logramos llegar a las energías que requiere estudiar qué sucede en el mundo subatómico, el lugar donde podemos comprobar la Teoría de Cuerdas, podemos ir construyendo más matemáticas. Y comprobar si hay fenómenos que se pueden explicar mediante ella. Hasta el día en que llegue la prueba de fuego, podemos entretenernos imaginando.

Así, hay gente como Burgess y Quevedo. Gente que imagina. Ellos han explorado la posibilidad de que la Teoría de Cuerdas explique algo que sucedió, pero que no se conoce bien el por qué: la inflación. No se refiere a la inflación económica, sino a una etapa de la historia temprana del Universo en la que se expandió muy rápido. A mucha mayor velocidad de lo que lo hace hoy. Más o menos, se hizo 1026 veces mayor en 10-33 segundos.

Para que me entiendas.

10.000.000.000.000.000.000.000.000.000 de veces mayor en 0′000000000000000000000000000000000001 segundos.

Algo así como si hoy 1 mm se convirtiera en ¡10 mil billones de billones de años luz!. Y todo eso ¡ya!

Pero en el Universo, cuando sucedió la inflación, no existían todavía los milímetros. Era unas 1010 veces menor. O sea: 10.000.000.000 veces menor (diez mil millones de veces). Así que, nada más nacer, el Universo ya tenía unos mil millones de años luz. Pero todavía no existía la luz. El Universo estaba vacío. Se llenó después.

La inflación es una de esas cosas que resuelve un problema (en realidad varios) y crea otro. Con la inflación podemos explicar bastante bien la estructura del Universo. Las galaxias salen de una manera bastante fácil en un universo inflacionario (si no, no). Y está bastante bien apoyada por observaciones (los datos que se obtienen mirando concuerdan un día sí y otro también con la idea de que hubo una inflación). Pero está el interrogante de cómo sucedió, qué fuerzas la pusieron en marcha. Ahí es donde entran Burgess y Quevedo.

Veamos primero que es una cuerda y una brana. Una cuerda es un hilo de energía. Puede ser cerrado (si sus extremos se unen entre sí, formando un anillo) o abierto, si queda como hilo longitudinal. Solo que su tamaño es mínimo. Microscópico sería decir mucho. Tienen la longitud de Planck. Que es la longitud mínima para que el espacio lo notemos como es. A menor tamaño el espacio es muy, muy raro. Igual te pasa a ti; si te miro a escala atómica (fijándome en tus átomos) tu aspecto será muy extraño y no podré reconocerte. Pues tienen las cuerdas la Longitud de Planck, 10-35 m.

Y el mundo son cuerdas vibrando. Una cuerda vibra de una manera. Entonces sale un fotón. Si la misma cuerda vibra de otra manera. Entonces sale un electrón. ¿¡Cómo puede ser eso!? Imagina una guitarra. Cada cuerrda puede vibrar de manera que saca diferentes notas. O imagina que vives en un papel. Imagina que ese mundo-papel es atravesado por un botijo. Habrá un momento en que veas un círculo que se ensancha, ¿verdad? Es el botijo que va entrando en el papel. Pero terminarás viendo cuatro círculos separados (los dos del asa, el de la boca ancha y el de la boca estrecha) cuando el botijo termina por pasar a través de tu mundo-papel. Y tú no te puedes terminar de imaginar el botijo, ni que esas cosas separadas pertenezcan al mismo cuerpo. Pues igual le pasa a las cuerdas. Vibran, sí, pero en nueve dimensiones espaciales y una temporal.

Vibran raro.

Las branas son como las cuerdas, pero láminas (brana viene de membrana). El nombre de Teoría de Cuerdas está mal. La Teoría debería llamarse de Cuerdas y Branas. ¿Te acuerdas de que había cuerdas cerradas y abiertas? ¿Y de que las abiertas tenían sus extremos libres, sin unirse? Pues, en realidad, no están libres. Están unidos a una brana.

Bueno. Ya te he contado cómo es el mundo. Cómo podría ser. Cómo creemos que es. Cómo dicen las matemáticas que, probablemente, sea. Había pensado seguir, pero es mucho bocado para un plato. Lo divido en dos entradas. Otro día (pronto) te cuento lo que dicen Burgess y Quevedo. Que es muy raro.

Mientras tanto te dejo con unos vídeos. A mí me gustaron. Mucho. Pero son raros. Divertidos pero raros. Recuerda. En este blog encontrarás cosas que te servirán para las clases. Otras no. Esta es una de las que no. O sí.

No sé.

Tú dirás.

El Universo Elegante: El sueño de Einstein 1

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El Universo Elegante: El sueño de Einstein 2

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El Universo Elegante: El sueño de Einstein 3

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El Universo Elegante: El sueño de Einstein 4

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El Universo Elegante: El sueño de Einstein 5

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