Archivo de la Categoría “CTMA”
Comentarios que podrían ser útiles a alumnos de Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente de 2º Bachillerato
Escrito por José Luis Castillo en 1º ESO, 2º ESO, 3º ESO, 3º ESO Diversificación, 4º ESO, 4º ESO Diversificación, BIO, ByG, CMC, CTMA, ICS, Metodología

No me gustan los títulos. Porque reducen enormemente lo que el alumnado ha aprendido. Lo reduce a un bit de información!!! ¿Lo tengo? 1 ¿No lo tengo? 0. No hay término medio.
Y no me gustan los exámenes que conducen a los títulos. Aparte de que no sé poner notas, no veo que sea posible expresar lo que el alumnado ha aprendido en un examen típico (otra vez, la evaluación con pocos bits). Para empezar, las preguntas difíciles quedan excluidas. Porque el factor sorpresa (nadie conoce qué cuestiones caerán) aunado a una pregunta difícil es sinónimo de suspenso seguro. Y si las preguntas difíciles queda excluidas, estoy ayudando poco a mi alumnado. Mmmm… Esto lo tengo que explicar más despacio. Más abajo, quizás, lo logre.
 Fuente: http://tinyurl.com/ydfrd7v
Para continuar, no entiendo cómo alguien puede aprobar con el 50% (o el 45%) del currículum. Además, un aprobado en esas condicciones excluye posteriores posibilidades de aprender. No volveré a examinar de preguntas suspensas si el examen está aprobado. Y además. los exámenes son profundamente injustos ya que un alumno que suspende con un ejercicio quizá podría aprobar con otro distinto. Y están basados, en la mayoría de los casos en recordar y comprender datos, no en usarlos….
¡Que no me gustan los exámenes típicos, joder!
Así que creo que quiero evaluar ya de otra manera. ¿Con exámenes? Pues lo que me diga el alumnado, no me niego. Pero prefiero evaluar con rúbricas y atendiendo a procesos de aprendizaje. Con rúbricas consensuadas, participativas, acordadas con el propio alumnado. Conmigo como representante del currículum ante el alumnado y como representante del alumnado ante el currículum. Y personalizadas. Las tIC me premiten crearlas fácilmente. Rúbricas destinadas a evaluar el proceso de aprendizaje que se pone en marcha cuando alguien trata de resolver un problema o tomar una decisión. Rúbricas que incluyan la adquisición o creación de información, su selección, su organización y su uso para generar un producto respuesta. Y un portafolio donde pueda ir mirando lo que hay, y orientar el proceso. Bueno, y también para que, además de la nota, el alumnado se lleve los productos del portafolio, esos que le representan y representan su aprendizaje.
¿Y la nota? Bueno… Alguna habrá que poner. Eso, ya veremos. Lo de menos es la calificación.
¡Oye! Que si el alumnado quiere, ¡pues habrá exámenes! Eso sí, nada como lo que ha habido hasta ahora. Con preguntas orientadas a competencias. Y propuestas por el propio alumnado, si así lo desean (aunque validadas o matizadas por mí). Donde la dificultad de la pregunta (elegida) cuente en el resultado, y donde la sorpresa no sea parte crucial. Donde los verbos empleados impliquen competencias. Ah! Y donde aprobar el examen no exista, sino que sea aprobar cada pregunta. Y cada pregunta debe formar parte de una tarea en la que los contenidos se usan para lograr una meta, resolver una situación problemática, tomar una decisión. Es decir, que los exámenes tendrán que ver con algunos tipos de tarea que pondremos para todo el curso. Ciencias naturales y economía, ciencias naturales y matemáticas, ciencias naturales y crisis, ciencias naturales y amor… ¡Yo qué sé!
Y por cierto. ¿Si un examen sale mal? Pues las preguntas que estén bien, quedan. Y las que no, a repetirlas desde otro enfoque. ¿Y si vuelven a salir mal? Pues otro enfoque. Y así mientras haya tiempo en el año.
Y donde el proceso de aprendizaje cuente más que el producto.
¿Que es difícil? Pues sí…. Eso me temo…
Y más difícil puesto que voy a tocar el núcleo del (mal) consenso social actual sobre la escuela: la evaluación. Supongo que vendrán tiempos compliados…
Pero es que no puedo seguir evaluando como siempre. De hecho, ya hace tiempo que no lo hago, pero aún me faltan cosas que te he contado por implementar.
Si no evalúo como creo que debo (con competencias, tareas, participación, tIC, procesos y productos -pero menos-…), si no evalúo así no seré honrado.
No le estaré dando a la evaluación los bits que merece.
Y así hasta que la evaluación se parezca más al primer dibujo que al segundo…

 Fuente: http://tinyurl.com/ydcpsry
Compártelo
Etiquetas: competencias, evaluación, examen, participación, rúbrica
4 Comentarios »
Escrito por José Luis Castillo en 1º ESO, 2º ESO, 3º ESO, 3º ESO Diversificación, 4º ESO, 4º ESO Diversificación, BIO, ByG, CMC, CTMA, ICS, Metodología
Hace algunas semanas Antonio (Onio72) me propuso convocar la decimocuarta entrega del Claustro Ideal Oficial. Es un formato con un largo recorrido, que me gusta especialmente. Permite reflexión, revisitar ideas, aportarlas y discutirlas entre muchos… Y no me costó nada decirle que sí a Antonio, que además en un gran compañero 2.0!
En esta decimocuarta convocatoria me guastaría tocar un tema que me preocupa. ¿Cómo es y cómo debería ser la evaluación de la escuela 2.0 y qué resistencias sistémicas dificultan esa evolución?
No creo que baste con examinar qué queremos para la evaluación. Creo también que hay que mirar también qué tenemos y como modificamos lo que tenemos hasta llegar al modelo que se busca. Y, en general, hay tanta insatisfacción con el modelo actual que ese cambio no debería ser muy difícil. Pero la realidad es que no está sucediendo. ¿Por qué?
Entiendo que el modelo actual parte de un consenso. Un consenso que va más allá de la escuela. Un consenso social. En ese consenso, la gente de la calle tiene una opinión más o menos común acerca de lo que hacen el personal docente, lo que hace el alumnado y lo que hacen las familias. Los docentes damos clase. Es decir, explicamos con más o menos acierto y con más o menos enfoque motivador, tratamos de mantener el ruido de la clase bajo para que esas explicaciones sean fluidas y abarquen todo el programa, organizamos algunos ejercicios para practicar lo aprendido que realizan todos los alumnos simultáneamente o se los llevan a casa, ponemos un examen de cuando en cuando y lo calificamos en función de cuánto se ha ajustado al libro de texto. La sociedad también cree que el alumnado debe mantener silencio y atender, salvo cuando se le pregunte, hacer los ejercicios en los tiempos de clase que se le indiquen, ir a casa y hacer la tarea encargada y estudiar antes de los exámenes para responder a preguntas que no conoce a ciencia cierta cuáles serán. Y a las familias también se les reserva su rol, sin duda. Contribuir al fomento del estudio y ayudar a mantener la “disciplina” (las más de las veces, exigirles que no interrumpan en clase).
¡Ojo! No digo que eso sea lo que los docentes creen que es la educación (aunque muchos sí lo creen). Digo que la sociedad tiende a creer que la educación es así.
Lo increíble es que un modelo como ese, tan insatisfactorio, no estemos logrando sustituirlo con rapidez. Porque quitamos la parte activa del alumnado del aula, llevándola a su casa. Porque le obligamos a estar callado. Porque no hay cooperación. Porque cada profesor es una isla. Porque no hay información cruzada ni trabajo cooperativo de equipos docentes. Porque no hay aprovechamiento eficiente de las tIC. Porque no hay evaluación, sino calificación. Porque no hay competencias. Porque genera aprendizajes no permanentes. Porque aunque las metodologías puedan ser avanzadas, al final el examen es con papel y boli pero sin fuentes de información disponibles. Porque siembra fracaso escolar para ese año o para los siguientes. Porque las familias tienen un papel subordinado o de meros espectadores. Porque la sociedad no está presente por ningún lado. Porque el libro de texto sustituye al currículum. Porque se centra en productos finales y no en procesos de aprendizaje. Porque hay exámenes centrados en datos, sobre todo. Porque la escuela sigue siendo un filtro.
¿Sigo?
Es un consenso social que ha funcionado largo tiempo (¡muchas décadas!). En tiempos con menor población, en tiempos con otros objetivos. La escuela era, entonces, un lugar que proporcionaba títulos. Y el título presuponía logrados una serie de aprendizajes teóricos o teórico-prácticos. Y con ese título ibas al mercado laboral. Un título logrado mediante un examen que verificaba que en algún momento supiste al menos el 50% del currículum (o sea, lograr un 5), aunque luego no lo recordaras.
Pero hoy las sociedades han decidido que ese ya no es el consenso social que quieren. Se tomó la decisión, en 2003, de querer otra cosa. Y se plasmó en DeSeCo. Firmado por unanimidad por todos los países de la OCDE. Creo que el único tratado internacional firmado por unanimidad en el último cuarto de siglo. Un acuerdo que dice que el enfoque de la educación es el desarrollo de una serie de competencias. Unas básicas, otras avanzadas, dependiendo del nivel educativo.
Pero lo que debe llamarnos la atención no es que el consenso actual sea malo para las sociedades modernas, basadas en la información y la comunicación. No. Lo que debe sorprendernos es que no hayamos logrado cambiar eso gran cosa. Que tras casi una década, el modelo antiguo perviva. No, sólo perviva no. Que aún esté fuertemente arraigado. Al menos en España.
Es como si estuviéramos jugando al fútbol contra otro equipo, al cual le han expulsado al portero y a tres de sus jugadores y, a pesar de eso, nos va ganando por 4-0. Y encima jugamos con precaución por si nos cae otro gol. ¡Es que no estamos metiendo tantos goles como esperábamos a un equipo que tiene por portería el arco iris!
Eso nos tiene que llevar a examinar con detalle cuáles son las raíces de las resistencias al cambio. Y abordarlas. Porque el modelo nuevo, el modelo de competencias, no llegará solo. O sí. Pero después de mucho, mucho, mucho tiempo y mucha, mucha, mucha gente (docentes, alumnado, familias) quemada por el camino.
Está muy bien hablar de blogs, de escuela 2.0 y de todo eso. ¡Me encanta, es parte de mi vida! Pero ¡esa es la meta, no el camino! Llevamos mucho hablando de metas. ¿Y de caminos? ¿Cuándo nos vamos a poner a hablar de caminos? ¿Cuándo vamos a diseñar los pasos para incluir las competencias en la práctica docente? Yo, la verdad, ese diseño no lo veo aún. Y me da un poco igual que se logren grandes avances metodológicos (estoy exagerando, claro).
Porque aún no hemos logrado avances significativos en la evaluación.
Creo…
¿Tú qué opinas? ¿Hemos avanzado tanto en evaluación como en metodología? ¿Crees posible cambiar la educación sin cambiar la evaluación? ¿Qué cambios habría que introducir? ¿Qué resistencias tendrá que afrontar el nuevo modelo? ¿Cómo te imaginas tu evaluación dentro de 3-5 años? ¿Cómo piensas llegar allí?
Por supuesto, tengo mi opinión y la voy a aportar, pero en los comentarios, como tú. Aquí sólo la pregunta.
Por cierto… hay en twitter (si tienes twitter) una etiqueta: #evaladebate. Úsala como creas conveniente, si quieres, para comentar allí cosas de evaluación.
Otro “por cierto”… EABE10 ¡se hace! Y la evaluación 2.0 creo que debería estar por allí. ¿Te parece bien hacer alguna aportación aquí para que también vaya allí?
Compártelo
Etiquetas: competencias, consenso social, educación, TIC
12 Comentarios »
Escrito por José Luis Castillo en 1º ESO, 2º ESO, 3º ESO, 3º ESO Diversificación, 4º ESO, 4º ESO Diversificación, CMC, CTMA, Clima, Economía, Impactos, Riesgos
Jeffrey D. Sachs no es precisamente un don nadie. Profesor de Economía de la Universidad de Columbia y director del Instituto de la Tierra en esa misma Universidad. Consejero especial del Secretario de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Y también consejero especial del anterior, Kofi Annan, mientras dirigía el Proyecto del Milenio, de las Naciones Unidas, destinado a erradicar la pobreza en 2015 (aunque parece que los tiempos ha cambiado).
No señor, más bien es un tipo que sabe lo que dice, y muy experimentado. Y si indica que subvencionar la renovación del parque automovilístico, tal y como se está haciendo, es una barbaridad, habría que tenerlo muy en cuenta.
Haciendo cuentas, sustituir automóviles por otros más eficientes parece una buena idea. Y sin duda lo es, claro. Pero para los fabricantes de automóviles mucho más que para ti. Porque ese mismo dinero, invertido en programas de reforestación o en proyectos de captación y almacenamiento de CO2 son casi el triple de eficientes. Y no te digo mejorar el alumbrado, los electrodomésticos o el aislamiento de viviendas. Que resulta que estas tres cosas son mejores que gratis.
Te explico eso de mejor que gratis. A ti, comprar un determinado electrodoméstico o modificar algo en tu hogar, te pueden costar un determinado dinero. Pero si al cabo de un tiempo te produce un ahorro suficiente, puede serte rentable. Por la vía de lo que te ahorras, has ganado. Pero a lo mejor no te interesa porque tardarías mucho tiempo en generar ese ahorro, ese beneficio. O porque es demasiado pequeño y no te merece la pena. ¿Pero qué ocurriría si tu ahorro tiene un efecto dominó, y produjera más ahorro, en este caso al gasto público? Pues que podrías recibir ayudas, porque al conjunto de la sociedad le puede merecer la pena que tú, y muchos como tú, compren o instalen. Pues bien, según las cuentas de Sachs, podría ser hasta rentable para ti y para la sociedad, que esos electrodomésticos fuera gratis. Generarían tanto beneficio social que estaría bien dárselos a la gente.
Y es que no todas las maneras de proteger al planeta en el que vivimos son igual de buenas.
Ahora, el problema es el de los grupos de presión, que querrán promocionar y vender lo suyo. Los fabricantes de automóviles sus coches, los de iluminación sus bombillas, los de cristales el doble acristalamiento. Bueno, el problema y la ventaja. Porque tendrán que luchar por mejorar sus productos, por hacerlos más ajustados al objetivo. Es un problema y una oportunidad. Una oportunidad para estimular grandes avances tecnológicos y un problema en el que la avaricia, la mentira, la extorsión, la influencia y la corrupción pueden hacer acto de presencia.
Compártelo
Etiquetas: cambio climático, cambio global, subvención, transporte
No Hay Comentarios »
Escrito por José Luis Castillo en 1º ESO, 2º ESO, 3º ESO, 3º ESO Diversificación, 4º ESO, 4º ESO Diversificación, BIO, ByG, CMC, CTMA, General, ICS, Salud
Me c… en el alumnado que no quiere venir a clase. Y en el que se enfada con papá y mamá porque no le han comprado lo que quería por haber suspendido. O en el que sí se lo han comprado pese a haber suspendido. Y en el que cree que tiene problemas o llora porque ha sacado un 7 en vez de un 9. Y en el que le da igual aprobar que suspender. Y en el que espera que se lo den todo hecho…
 Fuente: http://tinyurl.com/yboqbma
Compártelo
Etiquetas: derecho a la educación, esfuerzo, ética, explotación infantil
8 Comentarios »
Escrito por José Luis Castillo en 1º ESO, 2º ESO, 3º ESO, 3º ESO Diversificación, 4º ESO, 4º ESO Diversificación, ByG, CMC, CTMA, Economía, Recursos
Recursos naturales y educación.
Eso es todo lo que queda cuando se pierde mucho.
Como ha sido el caso de Islandia. Me ha gustado mucho leer el artículo que El País ha dedicado al tema. Aparece en las páginas salmón, esas que algún amigo mío dice que nunca leerá hasta que no cambien de color. Esas que crees que hablan de economía, como si la economía fuera sólo finanzas y no fuera vida. O naturaleza. O educación.
Te recomiendo que, si puedes, lo mires, que cuenta muy bien la historia de este país, de su tremendo error y de su tremendo acierto. De un país que se enfrenta a una decisión muy difícil: pagar mucho dinero (unos 50.000€ por familia) por los desmanes de uno de sus bancos de inversión en Reino Unido y Holanda; o quedar aislados de la UE, del FMI y de la economía global.
 Fuente: http://tinyurl.com/yzjhx2l
El equivalente, en España, vendría a ser como si el Banco de X (imagina cualquiera de los cuatro o cinco de gran peso) quebrara y tú tuvieras que pagar su mala gestión con tu propio dinero a los clientes de Reino Unido y Holanda.
¿Teniendo recursos naturales y gente bien formada, con alto nivel educativo? Yo sí sabría que votar en un referendum sobre esa decisión. Apostaría por un presente difícil y un futuro mejor, preferiría quedar aislado y luchar por crear un país del que me sintiera orgulloso.
¿Estaríamos en España preparados para poder tomar esa decisión? ¿Contamos con una buena gestión de los recursos naturales (sol, mar, paisaje), que al fin y al cabo es nuestro mayor capital? ¿O los hemos convertido en espacios privados (viviendas), a los que hay que inyectar grandes cantidades de dinero (en forma de infraestructuras, suministros de luz y agua, servicios múltiples) que se deben detraer de nuestros beneficios? ¿Tenemos aquí la formación educativa suficiente, con un gran porcentaje de la población con estudios de bachillerato y universitarios, bilingüe, con capacidad emprendedora?
La verdad, es que si fuera islandés no hincaría la rodilla. Pero si esto le pasara a España, no sé, no sé… ¿Tú apostarías en época de crisis por un país que ha sustituido su capital natural paisajístico por otro artificial, mucho más caro de mantener, mucho más vulnerable ante ciclos económicos, y que ha educado a sus habitantes para que intervengan en ese paisaje, de construcción y hostelería? Porque no nos engañemos… La educación que la gente de este país ha recibido ha ido (¿va aún?) encaminada a participar, de un modo u otro, en esta sustitución paisajística.
Compártelo
Etiquetas: balearización, crisis económica, crisis inmobiliaria, educación, sustitución paisajística
4 Comentarios »
|