Otra vuelta a si pudieron los volcanes ser mis papás
Escrito por José Luis Castillo en 2º ESO, 4º ESO, 4º ESO Diversificación, ByG, CMC, Evolución, Historia de la Tierra, Química, VulcanologíaEl experimento de Miller es un clásico acerca del origen de la vida. Y es que fue una genialidad. Lo de meter en un frasquito (un matraz, para ser exacto) una mezcla de gases que se supone que (luego veremos que según y como), que se supone digo, que formaron la atmósfera terrestre. Y someterlo a radiación ultravioleta y a descargas eléctricas que simulan relámpagos. Y mirar, sólo unas horas después y encontrar que estaba repleto de biomoléculas. ¡Sólo unas horas después!
Y es que se supone que las biomoléculas sólo las fabrican los seres vivos. Sólo.
Es decir, Miller encontró una via sin vida para fabricar algo que, hoy, exige de seres vivos. Y funcionó rápido.
Este experimento es hoy muy contestado porque la composición de los gases sobre los que trabajó. Eligió gases propios de emisiones volcánicas. Como representativos de toda la atmósfera terrestre, teniendo en cuenta que la atmósfera terrestre se formó, esencialmente, a partir de emisiones volcánicas. Pero el análisis de las rocas más antiguas apunta a que no son tan representativos. En particular, Miller apostó por una atmósfera reducida, rica en hidrógeno o en compuestos que llevaran hidrógeno. Y no parece que fuera así. Porque, tras salir del volcán, los gases se encuentran a otros gases, agua, luz, rocas… Y van reaccionando entre sí. Y cambiando.
¿O sí? ¿O sí fue así?
No, definitivamente, la atmósfera no fue así, en global. Pero sí en local. Cerca de los volcanes sí fue así. Durante cortos tiempos, durante la actividad volcánica. Y eso, hoy, no bastaría. Con pocos volcanes y no tan activos. Pero estamos hablando de una época en la que sí pudo bastar. En la que hubo más volcanes y más activos. En la que la actividad volcánica era más norma que excepción. Ya te lo contaba en “Chaitén, la foto, la explicación y nuestro pasado“.
¿Pudo bastar?
No lo sabemos y nunca lo sabremos. Sólo podemos hacer apuestas.
Como la que han hecho dos antiguos doctorandos de Miller. Jim Cleaves y Jeffrey Bada. Que revisaron el laboratorio de su mentor y encontraron almacenados diversos viales de su experimento original. Y resulta que han encontrado algo muy llamativo. Miller identificó aminoácidos, los precursores de las proteínas. Pero sólo unos pocos. Con técnicas más refinadas, Cleaves y Bada han localizado todos, todos, todos, los que aminoácidos que están en las proteínas. Y dos más. Han encontrado un total de 22.
Eso significa que, si las muestras no están contaminadas, el experimento de Miller rindió todos los ladrillos básicos de las proteínas, una de las biomoléculas más importantes de la vida.
Supongo que tratarán de repetir el experimento en situaciones más controladas de contaminación. Pero la perspectiva es buenísima. Es una buena noticia para los que nos encantaba explicar el experimento de Miller a los alumnos y decirles que los resultados los obtuvo en horas. Lo cual hace fácil imaginar la vida como un fenómeno químico espontáneo y repetible en otros lugares del Universo, con volcanes y poco más.
Etiquetas: Miller, origen de la vida, paleoatmósfera, volcán
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