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Archivo de septiembre 2010

Rob Dunbar es un buen ejemplo de que la educación trasciende el lugar y el momento, que se ha expandido y que ya no le pertenece sólo a la escuela, sino que puede estar en todo lugar y todo momento que desees (si tienes conexión a internet, claro). Él pronunció una conferencia en abril de 2010. Y ahora la puedes ver y seguir (incluso con subtítulos, aunque su inglés es razonablemente claro).

Fíjate tú… Antes, yo tendría que escuchar o leer la conferencia de Rob Dunbar, o escuchar o leer a alguien que la hubiera escuchado, y luego contártela a ti. ¿Por qué no saltarnos directamente todos esos pasos? Es que él es muy claro exponiendo a qué riesgos nos enfrentamos con el cambio climático en marcha. Y con una vertiente del mismo que está siendo muy poco atendida, comparada con otras: el CO2 atmosférico, además de quedarse en el aire, también se disuelve en el agua marina. Y eso hace que los océanos se vuelvan más y más ácidos.

¿Sabes lo que puede hacer el agua más ácida con los caparazones calcáreos de una enormidad de organismos marinos? No te lo voy a contar, no. Voy a dejar que metas un huevo de gallina en un vaso lleno de vinagre y que mires, al día siguiente, qué ha pasado con su cáscara (con cuidado, eso sí, no te vayas a manchar).

Es muy probable que la atmósfera y la vida sobre el nivel del mar aguanten una cierta cantidad de exceso de CO2. Más o menos. Pero el océano parece que no, que su biodiversidad no aguantaría tanto. Estamos ya a 390 ppm y deberíamos mantenernos en 350 ppm para evitar los riesgos de que colapse la biodiversidad marina. Por cierto… No se ven signos que que podamos parar el incremento antes de que llegue a 450 ppm, así que…

Que te lo cuente Rob Dunbar…

CO2 y PIB
Fuente: Entrezenygen

No sé qué te habrá parecido el mensaje… Sólo te digo que su lista de publicaciones científicas es amplísima. Hay gente que le discute. Escépticos climáticos les llaman. No suelen decir que se trata de gente con poca formación biológica o geológica, o de gente que si la tiene sufre el síndrome de “Belén Esteban” (si digo una barbaridad me harán caso, ya que no tengo suficiente entidad intelectual como para ser un investigador puntero). O, lisa y llanamente, de gente que defiende intereses económicos empresariales, no intereses generales. Y es que la principal fuente de CO2 atmosférico es la actividad económica, como muestra la gráfica que relaciona ambas cosas en China.

Tampoco suelen decir que ni uno de sus argumentos ha colado jamás.

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Cuenta The Guardian que un tipo llamado Jim Humble anuncia la venta de un producto milagroso, llamado MMS (ni de coña pienso poner ningún link a eso, y por eso me refiero al tipo y al MMS). Afirma lograr curaciones con él. De cualquier enfermedad, claro. Analizado por la FDA (el organismo que en EE.UU. se encarga de autorizar productos farmacéuticos y alimenticios) resulta ser lejía. Ni más ni menos.

“The product, when used as directed, produces an industrial bleach that can cause serious harm to health. The product instructs consumers to mix the 28 percent sodium chlorite solution with an acid such as citrus juice. This mixture produces chlorine dioxide, a potent bleach used for stripping textiles and industrial water treatment. High oral doses of this bleach, such as those recommended in the labeling, can cause nausea, vomiting, diarrhea, and symptoms of severe dehydration.”

Su publicidad ha sido prohibido en diversos países, obviamente. Y como ha sido prohibido al hombre se le ha ocurrido fundar una iglesia. Para amparar su producto en la libertad religiosa.

Página web
Fuente: The Guardian

Prfffff…

Sobre su web, seguro que Locke, el gran filósofo, haría un excelente análisis de lo que nunca debiera aceptarse. Pero como Locke murió en 1704, lo tendremos que hacer nosotros, entre tú y yo. Y ahora tú dirás: “uffffff… para pensar ando yo…”. Creo que la situación se está poniendo seria respecto a cuestiones de productos milagro. Sólo hay que ver cómo circula la gente por ahí, usándolos, comprándolos. No, no, aunque sea un poco complicado, estoy convencido de que traer a Locke a esta historia es importante. Aunque sea algo durillo de leer.

Locke distinguía varios tipos de argumentos. Uno de ellos era lo que el llamaba “ad verecundiam“. Sí, sí, un nombre raro, pero que sólo quiere decir una cosa. Como tú admites que yo digo algunas cosas importantes para ti, que son ciertas, válidas, pues todo lo que diga lo será. La técnica de Jim Humble, entonces, es sencilla. Dice cosas válidas, genéricas, que sus fieles están dispuestos a aceptar. Y luego les presenta su MMS, su producto milagroso. Como lo primero fue cierto, y con ello se ganó su respeto, lo segundo seguro que también.

Otro tipo de argumento es el “ad hominem“. Se trata de presentar al contrario como poco fiable. En este caso el contrario es la iglesia católica. Lo que hace Jim Humble es ponerla a parir por su historia reciente de pederastia. Que es bastante infame, cierto. Pero eso sólo significa que esa historia es infame, no que Humble esté en lo cierto.

Otro tipo de argumento es el “ad ignorantiam“. O sea, que como tú no lo sabes de algo, yo estoy en lo cierto, diga lo que diga. Y eso sólo significa que yo no sé suficiente sobre algo, no que tú lo conocoes. Humble dice que la ciencia no sabe curarte. Luego el sí. Pues vaya…

Curiosamente no aparece por ningún lado el cuarto tipo de argumento de Locke. El “ad judicium“. El que se refiere exclusivamente al valor de lo que defiendes, sin entrar en otras consideraciones. El único válido, para Locke. No, no, de ese no habla Jim Humble.

Que, por cierto, pretende superar lo que la Biblia cuenta de Jesucristo. Que meramente tocando a la gente curaba. Él afirma que ha desarrollado y perfeccionado esa técnica y que piensa llevarla a todo el mundo…

Sí, ya sé, las creencias de la gente se consideran importantes. Pero no más que la ciencia. Nunca. Porque la ciencia es conocimiento objetivo. La ciencia puede decir qué es mentira. Las creencias no. Por definición, ninguna creencia es mentira. Así, las estafas tras los productos milagro suelen revestirse de religiosidad o de misticismo. Para protegerse de la ciencia. Pero eso tiene su lado débil. Si ninguna creencia es mentira, tampoco ninguna puede ser verdad. Sin embargo, lo que dice la ciencia sí puede ser verdad (aunque no lo sepamos con seguridad).

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Pongamos que me quiero vacunar de una enfermedad infecciosa. Hay que encontrar una sustancia (normalmente una proteína) que sea capaz de ser reconocida por el sistema inmune y lo predisponga a atacar al organismo causante. ¡Sin que nos cause daño, claro! Eso, a veces, no es sencillo. Se ha logrado ya bastantes veces. O sea, que tenemos un buen elenco de vacunas. Pero no están todas todavía. No hay ninguna plenamente efectiva contra la malaria, o contra la enfermedad de Chagas, o contra el VIH o el Ébola o… La lista de lo que queda por hacer es larga. Pero sí que le hemos ganado la partida a la difteria, la viruela, el sarampión, la tos ferina, la poliomielitis… La lista de victorias también es larga. Sólo ha que ver el calendario de vacunación.

Desnaturalización
Fuente: Temas de Biología

En los países ricos las vacunas no son un gran problema. Son relativamente baratas y están a disposición de la población. Existe una cuidadosa planificación, obligatoria en todo o en parte. Y es que vacunarse no es tanto una opción individual como una cuestión de responsabilidad social. Te recuerdo que se trata de enfermedades infecciosas…

En países pobres las cosas son diferentes. Pueden plantearse problemas por varias cuestiones. Una es la necesidad de conservarlas en frío para prolongar su estabilidad y mantener alta su eficacia (las temperaturas elevadas pueden hacer que las proteínas pierdan su forma, lo que las convertiría en inútiles para despertar al sistema inmune y preprarlo para la lucha). En muchos lugares no existe la infraestructura (de conservación, de distribución…). Y la administración, mediante inyección en muchísimos casos, siempre tiene sus problemas, no es la forma ideal…

Además, hay vacunas anuales, como la de la gripe, que llevan un cierto tiempo de preparación. Y los modos de obtención de vacunas, esencialmente, no han cambiado en las últimas décadas. Se han mejorado parámetros técnicos, sí, pero los protocolos son básicamente los mismos que hace ya mucho tiempo.

Electroporación
Fuente: HIV y hepatitis

Así las cosas, en los últimos años de finales del siglo XX y los primeros del siglo XXI se probó a desarrollar otro enfoque radicalmente diferente. Usar ADN (bajo la forma de plásmidos).

Te recuerdo que las proteínas se fabrican a partir de instrucciones moleculares del ADN (el orden en el que están sus componentes, los nucleótidos, determina el orden en el que están los componentes de las proteínas, los aminoácidos; y ese orden es el que produce la forma gracias a cargas eléctricas positivas o negativas en dichos aminoácidos, o que se mezclen o no con el agua, o que sean grandes o pequeños…).

Por tanto, si se administra un ADN, puede ocurrir que sirva para que la célula produzca la proteína deseada y eso haga que la inmunidad se pongan en acción.

¿Ventajas? El ADN es más fácil de fabricar y más estable (no se precisa refrigeración). Eso abarata costes, facilita su producción, transporte y distribución. Además, ese ADN no provoca reacciones secundarias (el cuerpo no lo reconoce como extraño), a diferencia de las proteínas que habitualmente componen las vacunas. Es un buen rodeo pasar por el ADN.

Pero…. A pesar de la potencia de la idea, los primeros ensayos fracasaron. ¿Por qué? Despertaban una respuesta inmunitaria demasiado débil. Fundamentalmente porque no llegaba suficiente ADN a las células, porque pocos plásmidos entraban en las células. Y también porque los que entraban a veces fabricaban proteínas que no eran exactamente como se esperaba, con pequeñas modificaciones que les restaban capacidad de generar inmunidad. Es que el optimismo suele estar muy relacionado con las expectativas de futuro que abre una idea, no con su presente. Cuando se ideó el método, aún quedaban muchas cuestiones por optimizar. Y desde entonces se ha avanzado bastante, sí. O sea, que las vacunas de ADN siguen siendo una buena idea.

¿Qué se ha hecho desde entonces? Se ha ideado una mejor forma, más fácil, sin agujas. Tan solo usando aire comprimido y una pequeña descarga eléctrica es suficiente; en un proceso denominado electroporación. Eso basta para que se multiplique por mil la cantidad de ADN, de plásmidos, que entran en las células. Eso es mucho, muchísimo. Pero no ha sido el único avance. Ahora se sabe construir los plásmidos para que la célula los lean mejor y fabriquen fielmente las proteínas que activarán las células inmunitarias. Y para que las transporten más adecuadamente a un sitio donde puedan entrar en contacto más estrecho con ellas.

¿El resultado? Ahora tenemos más cerca ese futuro con vacunas de ADN. En cerdos ya se comercializa una vacuna de este tipo para evitar abortos. Y es probable que la próxima vacuna urgente contra una gripe repentina sea de ADN. Porque frente a los cuatro meses que se tardó en obtener una tradicional para la famosa gripe A, han sido sólo dos semanas las que se han necesitado para elaborar otra de ADN. Y a mucho menor coste.

Es probable que en estos próximos años te inyecten alguna vacuna de ADN, a ti o alguien de tu familia.

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Perovskita es un nombre raro. Y Postperovskita más. Je! Si repites el nombre suficientes veces y suficientemente rápido, hasta tiene gracia. Postperovskita, postperovskita, postperovskita, postperovskita… ¡Casi suena a palomitas de maíz…! :)

Pero es importante saber que existen. Es importante conocer algo del mineral más abundante de este planeta. Tan abundante que si le cambiáramos el nombre, o si viniera un extraterrestre, no se le llamaría Tierra. Se le llamaría planeta Perovskita.

Manto
Fuente: GeoScienceWorld

Resulta que el manto, la capa de la Tierra que más volumen tiene, está hecho, todo él, de los mismos materiales. Mucho oxígeno (O), mucho silicio (Si), mucho magnesio (Mg). Algo de hierro (Fe), algo de alumino (Al), algo de calcio (Ca). Pero, a pesar de estar hecho todo él de lo mismo, tiene cinco capas. ¿Y eso? Es como si echara a una olla los ingredientes de una receta de cocina, bien mezclados, y tras un tiempo al fuego, sin tocar nada, resultara una empanada de cinco pisos…

Cosas de la densidad. El interior de la Tierra sufre unas presiones enormes por todo el peso que tiene encima (y debajo, que debajo también aprieta). Más dentro, más presión soporta. Tanto que el manto, en su parte inferior, en la que contacta con el núcleo, equivale a estar bajo 1.300.000 atmósferas (redondeando) como la terrestre. O, lo que es lo mismo (también redondeando), lo que notarías si estuvieras sumergido en el mar a 1.300 kilómetros de profundidad (cosa que no es posible en la Tierra porque, aquí, los océanos tienen una profundidad máxima de, redondeando, una decena de kilómetros…).

O sea. Una barbaridad de presión.

Eso hace que los átomos que forman los minerales se vayan apretando cada vez más conforme más profundos se sitúan en el manto. Más densos, vamos. Más átomos en el mismo espacio. Y de ahí las cinco capas. Porque llegan momentos, puntos críticos (cambios de fase, se llaman técnicamente), en los que los enlaces entre los átomos no soportan más tanta fuerza y se colocan de otro modo. Más… más cómodo, digamos. Adaptado a la nueva situación, a la nueva presión. Y eso pasa varias veces en el manto conforme aumenta la profundidad y, por tanto, la presión.

Olivino Espinela
Olivino Espinela

La primera capa del manto, justo bajo la corteza, es de olivino, un mineral que puedes encontrar en la superficie formando parte de rocas magmáticas. A unos 410 kilómetros hay un cambio. Los enlaces de los átomo del olivino no aguantan y se organizan de otro modo. Más o menos los mismos tipos de átomos, sí, pero dispuestos de otra manera. Y se llaman espinela. En realidad, hay dos capas aquí, porque entre olivino y espinela hay una zona de transición, pero mejor no te complico las cosas… Sólo te lo digo por si luego haces cuentas y no te salen. O sea, que llevamos tres capas y faltan dos más.

Perovskita
Perovskita

Al llegar a los 660 kilómetros de profundidad, la presión ha subido tanto que vuelta a reorganizarse. Y hemos llegado a la perovskita. Que está mucho más empaquetada que la espinela, más densa, más átomos en el mismo espacio… Y que abarca desde los 660 km hasta los 2600. Nada menos que casi dos mil kilómetros de perovskita en el interior de la Tierra… Te dejo a ti saber cuánto volumen es eso, qué porcentaje del total. Te recuerdo que la fórmula es V = 4/3 p r3. Y que para conocer el volumen de una parte de una esfera tendrás que calcular varios volúmenes (el de la esfera  total, el de la esfera interior) y restarlos entre ellos. Yo te dejo estas pistas y ya me contarás qué resultado te da… ;)

Postperovskita
Postperovskita

Pero no hemos acabado. Antes se creía que sí, pero desde el trabajo de Kei Hirose y su equipo se sabe que hay más. ¿Qué viene después de la perovskita? ¡Pues la postperovskita! Más compactada. A pesar de que se pensaba que no, que no era posible. La postperovskita compone los últimos 200 km del manto, antes de llegar al núcleo. Lo que se conoce como capa D”.

¿Consecuencias de todo esto? Pues que la tectónica de placas profunda, la que sucede en el manto, la que le pasa a una placa después de que subduzca, cómo se mueve, hasta dónde llega, está gobernada, por completo, por esos cambios de fase. Y es que la placa que subduce se va encontrando zonas de cada vez más densidad, a la vez que ella misma cambia. Ese juego de densidad externa, del manto que la rodea, y densidad propia, rige lo que le pasará tras abandonar la superficie. Hasta qué profundidad llegará, cuándo se fundirá en el seno de manto, si ese material bajará más o menos antes de volver a subir… Y es que sin entender esos cambios mineralógicos es imposible comprender bien la razón de la tectónica de placas. Que ya te cuento otro día. Aquí, sólo decirte que la postperovskita permite entender por qué la tectónica de placas es como es. Sin ella, todo había sido muuuuuucho más lento en este planeta. Con montañas menos altas, menos continentes… Pero eso ya te lo cuento otro día.

Límite Manto - Núcleo
Influencia de la postperskovita en el límite manto-núcleo (fuente: L. Vocadlo)

Y fíjate que no he dicho astenosfera ni una sola vez… ;)

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Hospital
Fuente: Diario Sur

Todos vamos a ser pacientes. O ya lo hemos sido y volveremos. Contamos con que el sistema sanitario se ocupará de nosotros. Pero… ¿hace por nosotros todo lo posible? Y esa pregunta formulada de otra manera. ¿Hacemos nosotros todo lo posible para que el sistema sanitario nos ofrezca tanto como pueda ser? Y es que un uso intensivo, unido a una gestión no lo suficientemente eficiente, pueden terminar colapsando el sistema. No es que no vayamos a tener atención, no. Es que no conseguiremos ampliar la que hay. Y quizá podamos perder algo de lo que actualmente tenemos.

Por tanto, no se dirá suficientes veces y suficientemente alto. Así que lo repetiré. El gasto sanitario no puede crecer indefinidamente. No puede. Es imposible.

¿Entonces? Pues que si queremos no perder el nivel de asistencia sanitaria del que disfrutamos, e incluso si queremos aumentarlo, hay que buscar posibles mejoras de eficiencia en el sistema.

La buena noticia es que hay varias. De entre ellas, destaca la educación del paciente. Especialmente del paciente crónico. Que, por cierto, es algo que vamos a ser todos, queramos o no. Y es que los enfermos crónicos suponen el 70% del total de gasto sanitario en España. El 70%. Y es que un tercio de los habitantes de este país está en esa categoría. Y de entre los mayores de 65 años, casi la totalidad lo son. Y con picos de atención muy superiores al 70%.

Pero no sólo se trata de reducir el gasto. Es que un paciente experto, educado en su enfermedad, capaz de gestionarla, con objetivos que busca cumplir, activo, un paciente así, es una persona que disfruta de más bienestar, en el que la enfermedad tiene menos incidencia.

No es una educación para la salud, porque ya hay una enfermedad en marcha. Lo que se pretende es que el paciente esté alerta ante las posibles complicaciones, que sepa cómo seguir fielmente tratamientos y que conozca sus efectos secundarios y sepa cómo evitarlos o minimizarlos. En otros países ya se está acumulando experiencia, con el resultado tanto de ahorro como de mejora del bienestar de los pacientes.

La gente mira a la educación en épocas de crisis, olvidándola en tiempos de bonanza. Así que habrá que aprovechar… Y la educación no es sólo cosa del sistema educativo. Los docentes no tenemos el monopolio. Pero sí una participación clave. Una corresponsabilidad. La escuela no puede mirar para otro lado. No cuando tiene ya algunos de esos pacientes crónicos a los que hay que convertir en expertos. No cuando hay en ella muchos cuidadores o futuros cuidadores (y dentro de muy poco).

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