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Dirección de mail Pienso, luego escribo

Ayyyyyy…. Los nervios y los reflejos…. Los unos llegan y los otros me abandonan. Si hubiera estado suficientemente lúcido habría sabido decir bien en “Resintonizando la educación” lo que quería decir. Pero como soy un penoso ponente… ¡Menos mal que está la web 2.0, para permitirme la reflexión, los tiempos, medir las palabras y decir lo que realmente quiero decir!

Y es que no creo que este vídeo nos hable de tecnología, no…

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En este vídeo, lo que hay es COMUNICACIÓN!!!!

El niño habla con el padre. Sobre tecnología, sí. Pero está hablando, comunicándose, contándose. No, no es tecnología, es comunicación.

¿Estamos asumiendo que ser usuario de una tecnología supone usarla bien directamente? ¿Para comunicarnos de los modos que queremos? ¿Automáticamente? ¿De entre todos los posibles, elegir los mejores? ¿Usarla nos convierte directamente en mejores personas, más grandes? ¿Estamos cayendo en una ilusión? ¿Estamos asumiendo que no se pueden usar mal? ¿Que no hay que aprender a usar?

Ese vídeo busca decir que quien usa tecnología sabe elegir de entre los múltiples usos aquellos que le van a convertirse en mejor persona y a ser más feliz. Y que quien no la sabe usar se empequeñece…. Mmmmmm…

No estoy de acuerdo. Para nada.

La tecnología me amplifica, pero sin pensarme como persona, sin reflexionar sobre mis metas, me devuelve un eco, no me transforma. La tecnología es un servicio, una herramienta. Y si empequeñece a alguien, insisto, vamos mal, muy mal. Las personas pueden ser mejores personas y alcanzar la felicidad gracias a la tecnología, sí, sin duda.

Pero también sin ella.

Por eso siempre escribiré tIC y nunca Tic.

Eso sí, no quiero escribir IC, sin la t. Porque creo que, lo dije antes, la tecnología amplifica. Me da más poder para convertirme en quien quiero ser.

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Un bit

No me gustan los títulos. Porque reducen enormemente lo que el alumnado ha aprendido. Lo reduce a un bit de información!!! ¿Lo tengo? 1 ¿No lo tengo? 0. No hay término medio.

Y no me gustan los exámenes que conducen a los títulos. Aparte de que no sé poner notas, no veo que sea posible expresar lo que el alumnado ha aprendido en un examen típico (otra vez, la evaluación con pocos bits). Para empezar, las preguntas difíciles quedan excluidas. Porque el factor sorpresa (nadie conoce qué cuestiones caerán) aunado a una pregunta difícil es sinónimo de suspenso seguro. Y si las preguntas difíciles queda excluidas, estoy ayudando poco a mi alumnado. Mmmm… Esto lo tengo que explicar más despacio. Más abajo, quizás, lo logre.

Examen típico

Fuente: http://tinyurl.com/ydfrd7v

Para continuar, no entiendo cómo alguien puede aprobar con el 50% (o el 45%) del currículum. Además, un aprobado en esas condicciones excluye posteriores posibilidades de aprender. No volveré a examinar de preguntas suspensas si el examen está aprobado. Y además. los exámenes son profundamente injustos ya que un alumno que suspende con un ejercicio quizá podría aprobar con otro distinto. Y están basados, en la mayoría de los casos en recordar y comprender datos, no en usarlos….

¡Que no me gustan los exámenes típicos, joder! :twisted:

Así que creo que quiero evaluar ya de otra manera. ¿Con exámenes? Pues lo que me diga el alumnado, no me niego. Pero prefiero evaluar con rúbricas y atendiendo a procesos de aprendizaje. Con rúbricas consensuadas, participativas, acordadas con el propio alumnado. Conmigo como representante del currículum ante el alumnado y como representante del alumnado ante el currículum. Y personalizadas. Las tIC me premiten crearlas fácilmente. Rúbricas destinadas a evaluar el proceso de aprendizaje que se pone en marcha cuando alguien trata de resolver un problema o tomar una decisión. Rúbricas que incluyan la adquisición o creación de información, su selección, su organización y su uso para generar un producto respuesta. Y un portafolio donde pueda ir mirando lo que hay, y orientar el proceso. Bueno, y también para que, además de la nota, el alumnado se lleve los productos del portafolio, esos que le representan y representan su aprendizaje.

¿Y la nota? Bueno… Alguna habrá que poner. Eso, ya veremos. Lo de menos es la calificación.

¡Oye! Que si el alumnado quiere, ¡pues habrá exámenes! Eso sí, nada como lo que ha habido hasta ahora. Con preguntas orientadas a competencias. Y propuestas por el propio alumnado, si así lo desean (aunque validadas o matizadas por mí). Donde la dificultad de la pregunta (elegida) cuente en el resultado, y donde la sorpresa no sea parte crucial. Donde los verbos empleados impliquen competencias. Ah! Y donde aprobar el examen no exista, sino que sea aprobar cada pregunta. Y cada pregunta debe formar parte de una tarea en la que los contenidos se usan para lograr una meta, resolver una situación problemática, tomar una decisión. Es decir, que los exámenes tendrán que ver con algunos tipos de tarea que pondremos para todo el curso. Ciencias naturales y economía, ciencias naturales y matemáticas, ciencias naturales y crisis, ciencias naturales y amor… ¡Yo qué sé!

Y por cierto. ¿Si un examen sale mal? Pues las preguntas que estén bien, quedan. Y las que no, a repetirlas desde otro enfoque. ¿Y si vuelven a salir mal? Pues otro enfoque. Y así mientras haya tiempo en el año.

Y donde el proceso de aprendizaje cuente más que el producto.

¿Que es difícil? Pues sí…. Eso me temo…

Y más difícil puesto que voy a tocar el núcleo del (mal) consenso social actual sobre la escuela: la evaluación. Supongo que vendrán tiempos compliados…

Pero es que no puedo seguir evaluando como siempre. De hecho, ya hace tiempo que no lo hago, pero aún me faltan cosas que te he contado por implementar.

Si no evalúo como creo que debo (con competencias, tareas, participación, tIC, procesos y productos -pero menos-…), si no evalúo así no seré honrado.

No le estaré dando a la evaluación los bits que merece.

Y así hasta que la evaluación se parezca más al primer dibujo que al segundo…

Bloques de colores

Escuela del siglo XIX

Fuente: http://tinyurl.com/ydcpsry

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Hace algunas semanas Antonio (Onio72) me propuso convocar la decimocuarta entrega del Claustro Ideal Oficial. Es un formato con un largo recorrido, que me gusta especialmente. Permite reflexión, revisitar ideas, aportarlas y discutirlas entre muchos… Y no me costó nada decirle que sí a Antonio, que además en un gran compañero 2.0!

En esta decimocuarta convocatoria me guastaría tocar un tema que me preocupa. ¿Cómo es y cómo debería ser la evaluación de la escuela  2.0 y  qué resistencias sistémicas dificultan esa evolución?

No creo que baste con examinar qué queremos para la evaluación. Creo también que hay que mirar también qué tenemos y como modificamos lo que tenemos hasta llegar al modelo que se busca. Y, en general, hay tanta insatisfacción con el modelo actual que ese cambio no debería ser muy difícil. Pero la realidad es que no está sucediendo. ¿Por qué?

Entiendo que el modelo actual parte de un consenso. Un consenso que va más allá de la escuela. Un consenso social. En ese consenso, la gente de la calle tiene una opinión más o menos común acerca de lo que hacen el personal docente, lo que hace el alumnado y lo que hacen las familias. Los docentes damos clase. Es decir, explicamos con más o menos acierto y con más o menos enfoque motivador, tratamos de mantener el ruido de la clase bajo para que esas explicaciones sean fluidas y abarquen todo el programa, organizamos algunos ejercicios para practicar lo aprendido que realizan todos los alumnos simultáneamente o se los llevan a casa, ponemos un examen de cuando en cuando y lo calificamos en función de cuánto se ha ajustado al libro de texto. La sociedad también cree que el alumnado debe mantener silencio y atender, salvo cuando se le pregunte, hacer los ejercicios en los tiempos de clase que se le indiquen, ir a casa y hacer la tarea encargada y estudiar antes de los exámenes para responder a preguntas que no conoce a ciencia cierta cuáles serán. Y a las familias también se les reserva su rol, sin duda. Contribuir al fomento del estudio y ayudar a mantener la “disciplina” (las más de las veces, exigirles que no interrumpan en clase).

¡Ojo! No digo que eso sea lo que los docentes creen que es la educación (aunque muchos sí lo creen). Digo que la sociedad tiende a creer que la educación es así.

Lo increíble es que un modelo como ese, tan insatisfactorio, no estemos logrando sustituirlo con rapidez. Porque quitamos la parte activa del alumnado del aula, llevándola a su casa. Porque le obligamos a estar callado. Porque no hay cooperación. Porque cada profesor es una isla. Porque no hay información cruzada ni trabajo cooperativo de equipos docentes. Porque no hay aprovechamiento eficiente de las tIC. Porque no hay evaluación, sino calificación. Porque no hay competencias. Porque genera aprendizajes no permanentes. Porque aunque las metodologías puedan ser avanzadas, al final el examen es con papel y boli pero sin fuentes de información disponibles. Porque siembra fracaso escolar para ese año o para los siguientes. Porque las familias tienen un papel subordinado o de meros espectadores. Porque la sociedad no está presente por ningún lado. Porque el libro de texto sustituye al currículum. Porque se centra en productos finales y no en procesos de aprendizaje. Porque hay exámenes centrados en datos, sobre todo. Porque la escuela sigue siendo un filtro.

¿Sigo?

Es un consenso social que ha funcionado largo tiempo (¡muchas décadas!). En tiempos con menor población, en tiempos con otros objetivos. La escuela era, entonces, un lugar que proporcionaba títulos. Y el título presuponía logrados una serie de aprendizajes teóricos o teórico-prácticos. Y con ese título ibas al mercado laboral. Un título logrado mediante un examen que verificaba que en algún momento supiste al menos el 50% del currículum (o sea, lograr un 5), aunque luego no lo recordaras.

Pero hoy las sociedades han decidido que ese ya no es el consenso social que quieren. Se tomó la decisión, en 2003, de querer otra cosa. Y se plasmó en DeSeCo. Firmado por unanimidad por todos los países de la OCDE. Creo que el único tratado internacional firmado por unanimidad en el último cuarto de siglo. Un acuerdo que dice que el enfoque de la educación es el desarrollo de una serie de competencias. Unas básicas, otras avanzadas, dependiendo del nivel educativo.

Pero lo que debe llamarnos la atención no es que el consenso actual sea malo para las sociedades modernas, basadas en la información y la comunicación. No. Lo que debe sorprendernos es que no hayamos logrado cambiar eso gran cosa. Que tras casi una década, el modelo antiguo perviva. No, sólo perviva no. Que aún esté fuertemente arraigado. Al menos en España.

Es como si estuviéramos jugando al fútbol contra otro equipo, al cual le han expulsado al portero y a tres de sus jugadores y, a pesar de eso, nos va ganando por 4-0. Y encima jugamos con precaución por si nos cae otro gol. ¡Es que no estamos metiendo tantos goles como esperábamos a un equipo que tiene por portería el arco iris!

Eso nos tiene que llevar a examinar con detalle cuáles son las raíces de las resistencias al cambio. Y abordarlas. Porque el modelo nuevo, el modelo de competencias, no llegará solo. O sí. Pero después de mucho, mucho, mucho tiempo y mucha, mucha, mucha gente (docentes, alumnado, familias) quemada por el camino.

Está muy bien hablar de blogs, de escuela 2.0 y de todo eso. ¡Me encanta, es parte de mi vida! Pero ¡esa es la meta, no el camino! Llevamos mucho hablando de metas. ¿Y de caminos? ¿Cuándo nos vamos a poner a hablar de caminos? ¿Cuándo vamos a diseñar los pasos para incluir las competencias en la práctica docente? Yo, la verdad, ese diseño no lo veo aún. Y me da un poco igual que se logren grandes avances metodológicos (estoy exagerando, claro).

Porque aún no hemos logrado avances significativos en la evaluación.

Creo…

¿Tú qué opinas? ¿Hemos avanzado tanto en evaluación como en metodología? ¿Crees posible cambiar la educación sin cambiar la evaluación? ¿Qué cambios habría que introducir? ¿Qué resistencias tendrá que afrontar el nuevo modelo? ¿Cómo te imaginas tu evaluación dentro de 3-5 años? ¿Cómo piensas llegar allí?

Por supuesto, tengo mi opinión y la voy a aportar, pero en los comentarios, como tú. Aquí sólo la pregunta.

Por cierto… hay en twitter (si tienes twitter) una etiqueta: #evaladebate. Úsala como creas conveniente, si quieres, para comentar allí cosas de evaluación.

Otro “por cierto”… EABE10 ¡se hace! Y la evaluación 2.0 creo que debería estar por allí. ¿Te parece bien hacer alguna aportación aquí para que también vaya allí?

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Vía Eugenio Manuel, de Ciencia en el XXI, me llega el link a Inverse Graphig Calculator, que te convierte un texto en una expresión polinomial.

Bueno….

Pues este soy yo, en polinomial, dicen…

Texto en ejes

Polinomial

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Le tengo yo un cariño enorme a  este sitio, a PRoFeBLoG. Es el sitio en el que nació mi blog, el lugar en el que me he sentido acogido, donde vivo, donde puedo decir “yo soy de allí”. Y todo ello se lo debo a los RESPONSABLES (con mayúsculas, muy mayúsculas) de este sitio. Que son José Antonio Martín y Paco Tejero. Dos grandes compañeros del IES Nicolás Salmerón, de Almería. Para nada desconocidos en la web 2.o o en sitios institucionales. No están en mi mismo IES, no. ¿Y qué más da? Con ellos puedo hablar cuando quiero, con ellos puedo planear futuros, a ellos les puedo preguntar y me responden… ¿Los vería más, hablaría más con ellos, colaboraríamos más si estuviéramos en el mismo IES? Por eso son mis compañeros mucho más que algunas personas con las que coincido en mi propio instituto. Sin duda.

Este martes estaré  en Madrid, en uno de los Eventos Debate y Conocimiento de la Fundación Telefónica, llamado “Resintonizando la Educación“, invitado muy amablemente por José de la Peña, a través de una de mis maestras en la web 2.0 (casi que LA maestra, para mí y para muchos), Dolors Reig. Espero poder representaros bien allí a todos/as los que sois como yo, profesores normalitos, preocupados por la educación. A veces despistados, con luces y con sombras, con baches y picos, a veces explicándonos bien y otras muy espesos, pero siempre con ganas de hacer bien nuestro trabajo y tomarnos un café o una caña con la sensación de “me la he ganado”.

Pues no podría ni pensar haber soñado ir ni ahí ni a ninguna otra parte en la web 2.0 sin José Antonio  y Paco. Los (hiper)RESPONSABLES de PRoFeBLoG,  gracias a los que este tinglado de contar y contarnos, los blogs de PRoFeBLoG, se sostiene.

Es verdad que vienen épocas en las que espero que se animen soluciones institucionales para los blogs. De la mano de Averroes. Es verdad que quiero apoyar esas soluciones en lo que yo pueda y que allí quiero poner una copia de mi blog. Para que podáis leerlo no en un sitio, sino en varios. Un sitio donde haya muchos profesores y profesoras y sea fácil que buscándome a mí encuentres a otras y otros, o que yendo allí llevado por un interés termines localizándome y eso te pueda solucionar algo.

Pero mi casa es PRoFeBLoG. Y mis compañeros, Paco y José Antonio, José Antonio y Paco. Ahora y siempre.

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