Alejandro Folch escribió la segunda parte de “El lado oscuro de las tIC) y ha querido compartirla también con nosotros. Pásate, por favor, por su blog, para revisar comentarios que ha recibido, si lo encuentras interesante.
Hola,
Ya sé que algunos/as me consideran friki, pero no estoy hablando de La Guerra de las Galaxias, por una vez y sin que sirva de precedente, sino que estoy hablando del Lado Oscuro de las TIC en la Educación.
Como dije en los comentarios en esta oscasión voy a enfocarme en la formación, en la evaluación, en la estabilidad de las plantillas y en el papel del cuerpo de inspección educativa. A este paso no solo me sacan del CPR sino que me destierran, jajaja.
La formación incial de los docentes
No hace tanto tiempo que yo salí de la Universidad, en concreto de la Escuela de Magisterio de Teruel, y, por aquel entonces el colmo de la tecnología (estamos hablando de comienzos del siglo XXI) en el aula del campus eran el retroproyector y el carrito de la TV con vídeo VHS.
Recuerdo que teníamos una asignatura llamada algo así como Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación, de duración cuatrimestral, y 3 créditos en la que teníamos temas tan interesantes como: Uso del magnetofón de bobina, parámetros de configuración del sonido de un aula de audiovisuales, el cassette como herramienta didáctica innovadora… Imagino que estaréis tirándoos de los pelos…Por lo menos se deberían emplear las tecnologías con las que se van a encontrar en las aulas en las que enseñarán en el futuro, en sus centros universitarios, para familiarizarse con ellas, y ver, al menos cómo funcionan, qué se puede hacer con ellas, etc. Conociendo el mundo de la docencia universitaria no sería un vivero de “buenas prácticas educativas en el uso de las TIC” pero por lo menos no seguiría siendo el último reducto del lápiz y el papel.
Siguiendo en esta ruta, que no es la idónea, pero sí una de compromiso, para sumergir más en el uso de las TIC y en la docencia a quienes vayan a ser docentes, qué menos que trabajar de manera que la colaboración, las presentaciones y el hablar en público ante iguales (gran carencia en la formación de los docentes actuales) fuesen lo común y no la excepción.Una rémora que tiene la formación del profesorado en la Universidad, y que no se si se solventará con el salto al “plan Bolonia”, es la falta de un aprendizaje realmente enfocado en aprender a hacer, también en las Facultades de Magisterio. Debería existir una red de centros educativos de referencia en la que las personas que se están formando para ser docentes pudieran experimentar de primera mano, a través de la interacción con alumnado y docentes la realidad del mundo educativo, pasando por todos los niveles pertinentes (especialistas pasando por Infantil y todos los ciclos de Primaria) y haciendo uso de las TIC en el aula junto con los grupos en los que entrasen. Además, sería interesante que esos centros fueran tanto completas, como rurales, como unitarias, ya que así se experimentaría por completo la realidad de la educación actual.
Esto se complementaría con las sesiones en la Universidad del tipo de las señaladas más arriba, de colaboración, elaboración, presentación, etc.El mito de la formación contínua
Hay quien dice que realmente hay docentes que acuden a la formación continua, sí esa que ofertamos en los Centros de Profesores y Recursos (CEP, CPR, CEFIE, CEFIRES, etc.), de manera voluntaria, porque están interesados/as en el tema que se cubre en ese curso, seminario, grupo de trabajo, plan de formación en centro, etc. De hecho yo he conocido a docentes que, a sabiendas de no poder certificar, han insistido en participar en todas las sesiones posibles, pero, como digo, son una rara avis. Lo normal es encontrarse (sí yo he sido de esos, no lo voy a negar) a quienes se apuntan a cuantas más actividades mejor, con la esperanza de rellenar las puntuaciones referentes a formación para la próxima convocatoria de oposiciones, o para el próximo concurso de traslados.
Desde la administración se hace hincapié en que, en el Escuela2.0 no se va a dejar a nadie sin ofertarle la formación, o lo que es lo mismo, si no te formas es porque no te sale de las narices, y por lo tanto, si no empleas los recursos que se ponen a tu disposición por falta de formación, será bajo tu responsabilidad. Esto me lleva a la interesante reflexión de que, si realmente hubiera que “depurar” a las personas que no quieren formarse en el uso de las TIC, tendríamos un déficit de docentes bestial. ¿Por qué? Porque quien quiere formarse lo hace, aunque sea de manera autodidacta, tirando de ensayo y error, preguntando a quien conozcamos que sepa algo de la herramienta en cuestión, tirando de “San Google”, como hemos aprendido muchas personas de este mundillo de las TIC en general, y en especial en la educación.
En Aragón se planteó una especie de formación entre iguales que implicaba que a docentes que demostraban manejo de las herramientas e ilusión por mostrar y compartir lo que sabían, se les libera de docencia para que puedan acudir como “Colaboradores Didácticos del Programa Pizarra Digital de TabletPC” a otros centros de primaria a dar apoyo didáctico a compañeros y compañeras que, bien comenzaban, bien no se sienten seguros del manejo de las TIC en clase, etc.
Esto pinta bien en principio, pero lo que se encuentran a veces es que quien está en el aula tiene una reticencia enorme a compartir ese espacio, como si quien va fuera una persona que acude a fiscalizarles en lugar de a ayudarles, por lo que esta buena idea queda a veces en agua de borrajas, pero en general, tiene una buena acogida tras un cierto periodo de desconfianza.El papel de la inspección educativa en todo esto
Hilando con la figura de los “Colaboradores Didácticos”, voy a comentar algo que, por desgracia, ocurre a veces. El día que saben que toca una visita de este tipo es cuando el profe o la profe en cuestión ha hecho al alumnado llevar los tablets a clase y trabajar con ellos, el resto del tiempo, como parece que ya está ocurriendo con algunos de los equipos de Escuela 2.0 en algunos lugares, están durmiendo el sueño de los justos en las casas del alumnado, y el del profe, en la proverbial balda del armario del aula.
¿Y por qué hilo esto con lo anterior…?No es de recibo que el Servicio de Inspección Educativa (con honrosas excepciones, pero ya sabemos que son las excepciones que confirman la regla) se dedique únicamente a fiscalizar la labor redactora de papeles oficiales (PEC, PC, PGA, etc.) del profesorado, o a mirar cuatro libretas, sin tener en cuenta que hay docentes que están, como poco, cometiendo una falta de “malversación de caudales públicos” cuando optan por no emplear los recursos TIC que les han llegado y deciden que PDIs, Tablets, miniportátiles, etc. permanezcan apagados, apartados de la práctica docente.
¿No sería más lógico que el Servicio de Inspección se preocupara de que los docentes hicieran uso de esos recursos financiados con dinero público que se han puesto en manos de los y las docentes? Al fin y al cabo son millones de Euros los que se han puesto en manos de la comunidad educativa, y muchos de ellos van a estar mal empleados, si no están directamente malgastados en equipamientos que nunca se ponen en marcha.
Y de paso, como guardianes que son de la buena praxis educativa:
- ¿No deberían estar haciendo lo que hiciera falta para que el profesorado adaptase su manera de enseñar del Siglo XIX a la realidad del Siglo XXI?
- ¿No tendrían que estar fomentando el trabajo por proyectos como base para el trabajo por competencias?
- ¿No tendrían que estar haciendo un hincapíe real en el uso de las Competencias Básicas y permitiendo la flexibilidad a la hora de hacer agrupamientos?
- ¿No tendrían que fomentar permitir la configuración de horarios teniendo en cuenta esos agrupamientos flexibles y que el trabajo por competencias no es privativo de un área en exclusiva, por lo que no deben ir mirando los horarios con la famosa tabla del horario semanal de cáda área, etc.? ¿Y rompiendo la estructura “parauniversitaria” de los IES y su organización por departamentos que tan opuesta es a la filosofía colaborativa?
- ¿No deberían de dejar de acudir a los centros educativos a “tocar los papeles”?
La parte técnica del asunto
Desconozco cómo se ha planteado el tema de Escuela 2.0 en el resto de comunidades, pero en Aragón no se ha planteado el tener un equipo de personas que se encarguen de solventar los problemas de tipo técnico que puedan aparecer, lo más parecido es la estructura que se va a heredar del Programa Pizarra Digital de TabletPCs y que os explico a continuación:
- Fallos de hardware manifiestos, rotura, equipos que no encienden, etc. Osea, lo que requiere destornillador. Eso es competencia de la misma empresa a la que se le compran los equipos, que se compromete a hacer este tipo de mantenimiento.
Esto es efectivo mientras estás en Zaragoza y cercanías, fuera de ese ámbito la empresa debe subcontratar, y empiezan los problemas (equipos que no se sustituyen cuando hay compromiso de dejar un equipo igual cuando se llevan otro, retrasos de meses en reparaciones, etc.)- Problemas de conectividad, normalización de equipos, etc. Osea, el que clipa el cable de red y configura los APs y routers. Esto recae en la figura del Técnico Informatico adscrito a la Asesoría TIC del Centro de Profesores, que son personas que tienen Grado Superior en Informática, y que están becadas, generalmente con muchísima idea de lo que llevan entre manos, mucha capacidad de sacrificio y mucha buena voluntad, pero cuando encuentran algo mejor en el mundo laboral, se van (lógico), o peor, cuando la beca no se puede prorrogar más (es de un año prorrogable por otros 4) se encuentran en la calle.
- ¿Para todo lo demás? Master… No, en realidad entre los técnicos, asesores, autodidactismo y ganas, pues se van manteniendo las cosas más o menos marchando, pero a un costo muy alto para todo el mundo.
Ahora vamos al meollo de la cuestión: se van a llenar de equipos los Institutos de Aragón, además, se van a sustituir las primeras hornadas de TabletPCs pero ahora con ratio de 1:1 en todas las escuelas, ya sean rurales o completas, se instalan chorrocientas PDIs, y el curso que viene se instalarán en Primaria… Y aquí nadie habla de quién va a mantener en funcionamiento todo este aluvión de equipos informáticos, que, en general, aunque sea por estadística, tienden a fallar.
¿Van a tener que encargarse los docentes del mantenimiento? ¿Quién ajustará la electrónica de red? ¿A quién se le echará encima la gente cuando los equipos empiecen a fallar?Este es uno de los temas que más vértigo, por no decir cague puro y duro, me da del programa Escuela 2.0, por lo menos en mi comunidad. La cantidad de abandonos, el desencanto general que se puede producir entre el profesorado y la enorme oportunidad perdida que puede ser esto si no hay un mantenimiento técnico a todos los niveles que tenga a todo el mundo contento de usar las TIC.
La evaluación y las TIC
Cuando se trabaja en un proyecto la evaluación es relativamente sencilla, se trata de valorar lo que se han involucrado las personas que participan, si lo que han hecho les ha llevado a adquirir nuevos conocimientos y destrezas, si esa adquisición les lleva más allá de lo que habían sido capaces hasta el momento, si ha habido un auténtico esfuerzo detrás, si el resultado del proyecto es acorde con lo esperado, si lo supera o se queda corto y los motivos para ello…
El problema es que todos estos parámetros son subjetivos, y además, sabemos que todo observador modifica las circunstancias de lo que observa (comportamiento, atención, interés, etc.) y que actualmente estamos en el mundo de las pruebas objetivas (PISA, Evaluaciónes del MEC, Evaluaciones Censales a nivel autonómico…), además de que todos esos parámetros son complicados de reflejar en un cuaderno de notas numéricas del 0 al 10.
Por no hablar de que, si se hace la decidida apuesta por el trabajo por competencias, por narices la manera de evaluar debería ser completamente distinta a la que se viene aplicando hasta ahora, ya que no se mide la capacidad de dominio de una competencia, sino la capacidad del alumnado de superar o no una prueba escrita.Por todo esto no es extraño encontrarse con docentes que trabajan mucho y muy bien las TIC, pero que, a la hora de evaluar y de presentar resultados en sus Consejos de Evaluación, ya sea a nivel de Ciclo, de departamento o de curso, tienen que llevar sus planillas de notas, en las cuales tienen que reflejar el resultado de las pruebas escritas que han pasado al alumnado. Además las familias piden pruebas tangibles del origen de la nota de los niños, y si ya produce enfrentamiento con ciertas familias el resultado de una prueba más o menos objetiva, ¿qué no ocurriría con evaluaciones dependientes exclusivamente de la observación directa?.
Quizá el combinar una “mega webquest” (el proyecto en si mismo), con una wiki (el portfolio) y con unos Google Docs Formularios de respuesta múltiple sobre ciertas cosas trabajadas a lo largo del proyecto podría solventar esta cuestión, pero queda en manos de quienes leeis esto y de la comunidad educativa en general darle una vuelta al tema de la evaluación.
Continuando con el anterior post en el blog, y gracias a los comentarios, sugerencias, enlaces aportados, etc. me embarco en este segundo post en el que sigo hablando del Lado Oscuro.Salu2
Alejandro Folch Gascón
Asesor TIC del CPR de Andorra (TERUEL)
Blog: http://cprandorratic.wordpress.com/
Página Web: http://cprandor.educa.aragon.es
#1 by Miguel on 24 marzo 2010 - 16:08
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Muy buenas, qué post más completo, ¡enhorabuena!.
Me ha dado que pensar, sobre todo el apartado de las tICs y la evaluación. Sin embargo yo añadiría un aspecto más a tener en cuenta a la hora de analizar el lado oscuro: Los usuarios.
En tu post haces referencia a los profesores como usuarios de las tecnologías, pero ¿qué hay de los alumnos? ¿están dispuestos a moverse también? ¿están dispuestos a asumir ese papel central en el proceso de aprendizaje?
No se, tal vez es que esté negativo por una mala experiencia evaluando en clase (lo podéis ver en: http://www.cooperaccion.es/component/content/article/35-vida-universitaria/61-evaluacion-y-madurez-del-alumnado ), pero algo me hace pensar que para que funcione la maquinaria, todas las ruedas deben ir engrasadas.